Italia es uno de los países en los que cada vez más mujeres superan las barreras para adentrarse en el mundo empresarial y tecnológico.

Las mujeres italianas que pretenden participar en dichos ámbitos se centran en sectores como el comercio, la agricultura, el turismo o los servicios a las personas. No obstante, aún hay pocas mujeres empresarias. La parte positiva es que están en aumento; sobre todo las más jóvenes, que invierten en todo aquello relacionado con la innovación y el campo digital.

Un ejemplo es Gabriella Colucci, ganadora del Premio de la Unión Europea para mujeres innovadoras de este mismo año. El segundo premio, por su lado, recayó en la empresaria española Alicia Asín Pérez. Colucci es CEO y fundadora de ArterraBioscience, una empresa de biotecnología especializada en la investigación en los sectores de la cosmética y la industria agroalimentaria.

Una de las claves para sostener el crecimiento de las mujeres es apoyarlas en el lanzamiento de su propia empresa. Inicitivas como WEgate y WeHubs contribuyen a encontrar información sobre empresas propias de mujeres y, aunque todavía son muy pocas empresarias, en comparación con el número de empresarios, hay más mujeres que hombres en la población activa total. En consecuencia, hay un número cada vez mayor de mujeres en la Unión Europea dispuestas a lanzar su propio negocio, igual que son mayoría en el sector de la investigación.

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