University of California, Irvine

El pasado 28 de junio, la Universidad de California Irvine comunicó oficialmente que el nombre de Ayala será retirado de la escuela de biología y de la biblioteca central de ciencias, después de finalizar la investigación interna en la que se constató la certeza de las demandas por acoso sexual contra el catedrático biólogo Francisco J. de Ayala. 

La investigación se inició en noviembre del 2017 y finalizó el pasado mayo, por parte de la Oficina de Igualdad de Oportunidades y Diversidad (OEOD). La comisión se entrevistó con más de 60 testigos para esclarecer la demanda interpuesta por cuatro mujeres que han pedido ser identificadas:  Kathleen Treseder, profesora y directora del departamento de ecología y biología evolutiva; Jessica Pratt, profesora asistente; Benedicte Shipley, vicedecana; y Michelle Herrera, estudiante graduada.

El rector Howard Gillman alabó a las denunciantes y aplaudió su valentía

El rector ha destacado la valentía de las denunciantes y ha alabado su actitud y compromiso por mantener la comunidad segura. Además, pidió disculpas porque hayan tenido que experimentar este comportamiento inapropiado por parte de un miembro de su universidad. Dado que las demandas han sido aceptadas, el rector decidió que sería erróneo seguir manteniendo a Ayala en la universidad y, por ende, también decidió eliminar su posición de honor, eliminando, por ejemplo, su nombre de la escuela de biología y de la biblioteca. Ayala renuncia a partir del 1 de julio 2018 a su posición universitaria y se abstendrá de futuras actividades académicas, siguiendo el procedimiento establecido. Con este hecho, la comunidad universitaria de California Irving se compromete a mantener un entorno seguro, libre de violencia, donde las personas puedan prosperar sin temor a sufrir acoso, maltrato o represalias.

Sin duda este hecho significa un gran avance para la construcción de universidades de una mayor calidad humana y científica. Una esperanza de cambio. Y también surge una pregunta inevitable: ¿Cuándo las universidades de nuestro sistema educativo tomarán ejemplo de esta universidad? La posición neutra no es una opción, porque sólo favorece a los acosadores. O se fomentan universidades libres de acoso, donde se apoye a las víctimas y a las personas que las apoyan, o quedarán retratadas como cómplices del acoso, hecho que ya está desprestigiado por la comunidad universitaria internacional, y cada vez lo estará aún más.

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