fuente imagen: jesuitasaru.org

El año 2007 llega al poder Daniel Ortega Saavedra a través de elecciones en las que obtuvo el 38.07% de votos a favor. A lo largo de estos años, el presidente ha ido controlando los cinco poderes del estado y por ende las Instituciones públicas, consiguiendo de esta manera que su esposa Rosario Murillo ocupe el lugar de vice presidenta de la república.

Once años después Nicaragua enfrenta una de las más grandes crisis sociopolíticas. El pasado 18 de abril comenzó una pacífica protesta por la reforma de la ley de seguridad social que afectaba a todos los sectores del país. La ley fue derogada cinco días después por el presidente con el objetivo de apaciguar las protestas. No obstante, las protestas siguieron en respuesta a: las 11 personas asesinadas que se contabilizaban hasta la fecha, por la censura de los medios de comunicación y por los presos políticos que fueron capturados y posteriormente torturados por ejercer su derecho a la libre expresión. 

Días después, el gobierno hizo una llamada al diálogo nacional en el que participarían la comisión de la verdad por parte del gobierno junto con el presidente y la vice presidenta, la empresa privada, sociedad civil, movimiento campesino,  movimiento estudiantil y la conferencia episcopal como mediadores. Este representó una gran esperanza  para  los nicaragüenses y una posible solución a la crisis sociopolítica. Sin embargo, la falta de voluntad del presidente a la demanda del pueblo hizo que el diálogo se suspendiera, aumentando los enfrentamientos y la represión. Esta causa se ha convertido en una fatídica lucha. Hace 57 días que el país sufre una profunda represión y contabiliza alrededor de 160 muertos, en su mayoría jóvenes estudiantes, algunos menores de edad, policías y un periodista.

Gran parte de la población siente el desencanto, ya que por un lado, el presidente resalta la importancia de reflexionar al tiempo que las calles de Nicaragua estan cada día más militarizadas. La libertad de pensamiento está gravemente cuestionada, las universidades públicas permanecen cerradas luego de haber sido tomadas por sus alumnos y atacadas por grupos armados enviados por el gobierno.

Hoy Nicaragua no quiere más repeticiones en la historia. Los jóvenes que crecieron escuchando las historias de sus padres y abuelitos contra la dictadura Somocista, anhelan  la democracia. El 1979 era una guerra, había dos bandos armados. Hoy es el gobierno el que tiene armas frente a un pueblo que pide la renuncia de la pareja Ortega Murillo.

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