Cuando somos bebés, pasar todo el día durmiendo es lo mejor para crecer. Cuando somos adolescentes, podemos perder sin miedo las noches con amigas y amigos o estudiando para un examen. De adultas/os, dormir ocupa una cuarta parte de nuestra ajetreada agenda diaria, mientras que nuestras abuelas se despiertan “con las gallinas”. 

La leyenda dice que dormir mucho favorece a todo el mundo, pero las evidencias científicas dicen todo lo contrario. Para que nuestro organismo funcione bien se tendrían que tener en cuenta unas recomendaciones básicas e informarnos sobre los efectos negativos de dormir poco o de dormir demasiado.

El estudio publicado recientemente en el Journal of Sleep Research, Sleep duration and mortality – Does weekend sleep matter? [Duración del sueño y mortalidad: ¿importa el sueño del fin de semana?] explica que no dormir las horas suficientes el día a día podría tener solución, lo que implica que el sueño perdido durante varios días se podría recuperar el fin de semana o un día de fiesta.

En 2014, investigadores e investigadoras de la Universidad de Wisconsin-Madison publicaban que dormir genera mielina, la sustancia que protege el cerebro cubriendo los axones de las células neuronales para que las señales eléctricas con las que se comunican nuestras neuronas se desplacen más rápido. Si no se genera la cantidad necesaria de mielina, nos notaremos más cansadas, nos fallará la visión y podríamos notar peor coordinación. Chiara Cirelli, una de las investigadoras comentaba que el sueño es nuestro aliado para que nuestras células se regeneren, pero que la reparación celular no se consigue durmiendo “bien” ocasionalmente. Las nuevas investigaciones actuales han demostrado que se han hecho avances y que sí se pueden recuperar las horas no dormidas.

Estos resultados son esperanzadores, dado que hasta ahora se pensaba que los efectos negativos de no dormir lo recomendado podría llevar a graves consecuencias a largo plazo. Tal y como se publicaba en el 2015, lo recomendado (en azul oscuro en el gráfico) varía según la edad, pero si dormimos un poco más o un poco menos, no se notarán efectos negativos.  A pesar de todo, también hay que tener en cuenta las necesidades de cada persona y, en caso de duda, consultar con profesionales de la salud.

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