Las mujeres tenemos derecho a saber cuáles son las evidencias científicas que ya se han conseguido descubrir sobre los temas que más nos afectan, y también tenemos derecho a recibir los beneficios que generan esos conocimientos, lo cual es imposible si las políticas están basadas en ocurrencias, en lugar de en evidencias científicas. 

El artículo 27 de la declaración universal de los derechos humanos dice que toda persona tiene derecho (…) a participar en el progreso científico y en los beneficios que del conocimiento resulte.

Haciendo la tesis de doctorado en Harvard sobre mujeres gitanas vi la importancia que la ciencia excelente da al contacto directo y al trabajo conjunto con las personas que son investigadas, comprobé cómo se valoraba allí que yo misma fuera miembro de una Asociación Gitana de Mujeres. Me entristecía mucho, y todavía me entristece, lo que con frecuencia se escribe y se enseña sobre mujeres gitanas en nuestras universidades. Como feminista desde siempre, me entristece que, a veces, incluso feministas ocurrentes hacen pasar por investigaciones o por feminismo lo que no es sino prejuicio racista, hechos tanto desde el desconocimiento de las evidencias científicas internacionales como desde la ausencia de un trabajo con las mujeres gitanas a las que creen conocer, mientras que como mucho les han robado información haciéndoles encuestas o entrevistas.

Considero una noticia muy positiva que el Ministro de Ciencia, Innovación y Universidades haya declarado que: “Todas las decisiones políticas deberían hacerse sobre el conocimiento que solo proporciona la ciencia”. Sabemos que, de momento, solo son unas declaraciones y que habrá muchísimas resistencias a su aplicación, incluyendo las de quienes ganan cátedras, fama y/o dinero con sus ocurrencias. Sin embargo, el maravilloso impulso actual del movimiento feminista, la movilización de la marcha por la ciencia y otras acciones transformadoras están generando y van a generar un paso adelante y decisivo en este tema. Además, tenemos la suerte de que ya se ha convocado el I Congreso Internacional de Ciencia, Feminismo y Masculinidades (CICFEM).

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