Marilyn Carlson y Diana Nelson // Carlson.com

Tener una madre empresaria tiene ventajas para aquellas mujeres que han decidido recoger el legado que dejaron sus progenitoras. Existe, muchas veces, una continuidad entre el liderazgo ejercido en el hogar y el de la oficina. Según una encuesta del Centro de Estudios Ernst & Young, (EY), Mujeres en Liderazgo: La ventaja del negocio familiar, esto ha facilitado no sólo a las herederas, sino al conjunto de mujeres que trabajan en la empresa, referentes a través de los que poder imaginarse a sí mismas liderando proyectos empresariales.  Según el estudio la fórmula sería la siguiente:  

Tener modelos a seguir en aquellas empresas familiares donde existen mujeres en los rangos directivos ofrece una motivación para las mujeres de la empresa que es posible ascender y asumir puestos de liderazgo. El pensamiento a largo plazo se caracteriza por incluir en la estrategia de la empresa en pensar en horizontes mucho más lejanos, pensando en las generaciones futuras y sea sostenible a lo largo del tiempo. El ambiente inclusivo supone el equilibro de los intereses de la familia con las necesidades del negocio, enfatizando en la cohesión, el compromiso con el bienestar de las y los trabajadores/as, en definitiva que no solo las ganancias importan sino también al mismo nivel las personas.  En este tipo de entornos inclusivos es donde las mujeres más prosperan.

La misma organización, EY Global, publicaba en 2015 un informe en el que mostraba cómo ya entonces un 70% de las negocios familiares más grandes del mundo estaban planteándose nombrar una mujer para el puesto de Consejera Delegada de la compañía.  En esta línea,  se han recogido tres ejemplos de tres empresarias de éxito destacando algunas claves sobre aquello que aprendieron de sus madres y les ayudó a tener éxito, según enterpreneur.

A ser valiente

Jayne Millard, presidenta y directora ejecutiva de Turtle & Hughes, afirma que a través de su madre, Suzanne Millard, ha adquirido la templanza y firmeza necesarias para dirigir una plantilla con 900 empleados. Suzanne asumió la responsabilidad y el liderazgo del negocio sólo tres años después de que su padre muriese tras heredar la empresa. Su hija cuenta para entrepeneur cómo, cuando era joven, le impresionaba su valentía y no la vio detenerse nunca.

Superación de obstáculos sexistas

Kris Kowalski Christiansen, CEO de Kowalski’s Markets, recuerda que su madre le contaba cómo, frecuentemente, era despedida por hombres que no estaban acostumbrados a trabajar con una mujer. Una vez asumido el liderazgo de la empresa, era todo un “desafío” lograr que los vendedores y proveedores confiaran en que verdaderamente era capaz de administrar sus negocios sin necesidad de que su esposo respondiese por ella. En un mundo marcadamente sexista y con momentos de desilusión y enfado, Kris destaca que su madre siempre “siguió adelante”.

Más colaborativa y en equilibrio vida familiar y laboral

Diana Nelson es presidenta de la junta de la compañía global de viajes y hospitalidad Carlson. Su antecesora, Marilyn Carlson Nelson, transformó la cultura corporativa de la empresa, fuertemente jerárquica, en coherencia con su personalidad y sensibilidad. Según cuenta a la revista Family Business, su intención era construir un entorno de colaboración menos lineal desde un liderazgo con más amor. Nelson facilitó una mayor conciliación con la vida familiar de los empleados y llevó a la empresa a convertirse en una de las “100 mejores compañías para madres que trabajan” llegando a duplicar los ingresos económicos. Diana Nelson le contaba a Family Business que todo aquello que su madre hizo reflejó siempre su ética personal, demostrando que los líderes empresariales pueden conseguir grandes beneficios económicos al mismo tiempo que los mejores valores y principios.

Estos son solo tres ejemplos de muchos otros, algunos se pueden conocer más de cerca a través de la National Association.Mothers and Daugthers in Businness .

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