Human Rights Watch

El machismo impera en las ofertas de trabajo del gobierno de China y de las empresas privadas de este país. Así lo demuestra el informe Only Men Need Apply’: Gender Discrimination in Job Advertisements in China, elaborado por Human Rights Watch. Después de examinar más de 36.000 anuncios de empleo publicados entre 2013 y 2018, el resultado ha sido la observación de un uso generalizado de publicidad sexista, que comporta una discriminación de género en materia de acceso laboral. 

Es habitual que estas ofertas describan las tareas que tendrá que desarrollar el futuro trabajador e incluyan frases enfocadas al perfil buscado como “sólo hombres” o “preferentemente hombres”. Una clara muestra de que tanto el gobierno como los empresarios más importantes del país consideran a las mujeres menos capacitadas para gran parte de los puestos de trabajo. Además, algunos incluso van más allá y especifican que los postulantes deben ser “hombres” y “ser capaces de trabajar bajo presión y poder trabajar los fines de semana, vacaciones y turnos nocturnos”, dejando claro que no hay espacio para las mujeres por considerarlas más débiles y con cargas familiares que les impedirán rendir como sus compañeros.

Pero la discriminación de estos anuncios analizados no termina aquí. El estudio también recoge las ofertas que cosifican a la mujer, en las cuales piden que las solicitantes cumplan unos cánones de belleza determinados que son irrelevantes para su trabajo. Por ejemplo, un anuncio publicado en el sitio web de búsqueda de empleo Zhilian Zhaopin para agentes de ventas en el sector minorista decía: “se requiere diploma de escuela secundaria o superior, mujer, 18-30 años, altura mínima 163 cm, figura esbelta, estéticamente agradable”. Y en otros anuncios estos requisitos físicos se utilizan como reclamo para los trabajadores hombres. De esta forma, en varias ofertas encontradas se especifica que trabajarán con “mujeres hermosas”.

La discriminación de género en el ámbito laboral puede denunciarse porque la legislación china contempla su prohibición. Sin embargo, estas leyes carecen de una definición clara y tampoco existen mecanismos de control efectivos que permitan evitar estas situaciones. Por lo tanto, es complicado que una demanda prospere y obtenga un resultado favorable. Se considera que la primera vez que una mujer ganó un caso de discriminación de género por una oferta de empleo en China fue en 2013. Guo Jing denunció a una escuela de cocina por la publicación de un anuncio para un puesto de dependiente exclusivamente para hombres. La justicia le dio la razón, pero aun así la indemnización fue baja y se fijó en 2.000 yuanes (300 dólares).

Las pocas herramientas que permiten detectar y penalizar a estas compañías que discriminan a las mujeres, sumadas a la actitud hostil del gobierno hacia las personas o colectivos que luchan en defensa de los derechos, provoca que sea complicado acabar con esta práctica. Este informe es un pequeño paso adelante, pero demuestra la cantidad de trabajo que todavía queda frente a esta discriminación.

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