Ayer se cumplió el primer año de la March of Science, que inició un movimiento a favor de las evidencias científicas como argumentos válidos para diseñar las políticas públicas que nos afectan directamente como ciudadanas y ciudadanos.

Miles de manifestantes, principalmente científicas e investigadoras, salieron ayer, convocados en más de 250 puntos de encuentro. El reclamo de este segundo año sigue siendo la necesidad de incorporar las evidencias científicas en los debates políticos a la hora de diseñar las estrategias de un país.  Según palabras de Caroline Weinberg, en Newsweek, la marcha sigue siendo una defensa de la evidencia para servir al bien común.

Cada vez más, la inclusión de esta perspectiva va introduciéndose en nuestras conversaciones diarias. Por otro lado, Weinberg afirma que después de un año de movilización se ha logrado una mayor financiación para la investigación científica, y algunos candidatos que se declaraban  claramente anticiencia no han sido nombrados. Sin duda, estos dos logros son una prueba del avance del movimiento, pero Weinberg insiste en que este movimiento no se reduce a la marcha de un día sino que es un trabajo continuo para incorporar esta perspectiva desde las políticas locales a las más globales.

Durante la marcha se escucharon diferentes parlamentos, recogemos una de las aportaciones, realizada por Evelyn Valdez Ward “

March for Science (Twitter)
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