Primera Cumbre Global contra la Violencia en el Deporte // Sara Gómez (DF)

Estos días 6 y 7 de abril se está celebrando en la Universidad Politécnica de Madrid la Primera Cumbre Global contra la violencia en el deporte, bajo el lema: “Safe Sport International”.  La apertura del congreso ha estado a cargo de Anne Tiivas, Presidenta y Directora de Safe Sport International, de José Ramón Lete, Secretario de Estado para el Deporte y de la representante de la Universidad Politécnica de Madrid, quienes han hecho especial énfasis en el compromiso común por lograr un deporte seguro para todas las personas, en especial con la infancia y con las mujeres.

Durante la mañana se han tratado datos relacionados con el acoso y abuso sexual en jóvenes deportistas que ponían sobre la mesa el problema que supone conseguir que se le escuche y que no se normalicen los actos. Esta situación ha llevado a muchas personas a vivir experiencias desgarradoras por el deseo de perseguir sus sueños.

Para afrontar esta cruda realidad, el deseo compartido por estos exatletas ha sido que ningún niño ni niña más sufra lo que ellos han tenido que vivir. Para ello, el cierre de este panel ha concluido con la necesidad de movilización de las personas; es decir, cuando alguien se pone en pie y dice “basta”, está ayudando a que esto no persista y más voces salgan a la luz.

Se han tratado temas como el impacto en las víctimas, donde se ha visto cómo afecta negativamente a su salud mental, las relaciones con su entorno, y un largo etc.; el impacto en las asociaciones deportivas, cuyas reacciones en su momento fueron “no es mi problema”; y el impacto en el propio entorno, donde se refleja el dolor de las familias y señalamiento hacia aquellos que miraron para otro lado. Sin embargo, estos impactos que aporta la literatura científica, tal y como identificaban en la mesa de debate, son la punta del iceberg. La necesidad actual es tratar de aportar evidencias con el fin de llegar a la raíz de la violencia y el abuso sexual en el deporte.

De este modo, han expuesto la falta de estudios que midan de manera efectiva los resultados en cuanto a la prevención de la violencia en el deporte. Por tanto, la necesidad de aportar más evidencias científicas sobre el impacto social de las actividades de prevención se ha presentado como clave para caminar hacia una transformación real.

Por la tarde las intervenciones se han centrado en el desarrollo de políticas y estrategias de prevención, ofreciendo los ejemplos de España y Reino Unido.

Las representantes del COI Susan Greinig y Kirsty Burrows han iniciado su intervención con una frase contundente “no tiene cabida de ninguna manera la violencia en el deporte”. A continuación han añadido que hay que poner a los y las deportistas en el centro de todo el movimiento para que se escuchen sus voces, han presentado los materiales educativos IOC Toolkit y han animado a que cualquier organización deportiva que tenga materiales, enlaces o información útil también los comparta.

También la Dra. Tuakli-Wosornu de la Escuela de Salud Pública de Yale, ha sido firme al asegurar que las personas con discapacidad son un grupo de alto riesgo y esto también es así en el deporte. En este sentido, ha explicado que las acciones del Comité Paralímpico Internacional se han centrado en la realización de sesiones educativas y en la difusión de información antes, durante y después de los Juegos Olímpicos de Río. Ha señalado también la necesidad de políticas educativas basadas en evidencias afirmando que “tomar decisiones sin datos es como caminar por un bosque en la oscuridad. Tenemos que saber qué es lo correcto y hacerlo”.

Desde el Consejo de Europa, Elda Moreno nos ha recordado cómo hace 20 años había países que negaban el abuso sexual de menores, pero se mostraron estudios que demostraron el dato que dio nombre a la campaña “1 de cada 5” y se consiguió que 42 países ratificaran el Convenio de Lanzarote.

Estas intervenciones han suscitado debates sobre la importancia de que estos esfuerzos lleguen a todas las personas que hacen deporte, y especialmente a las niñas y los niños en las escuelas, clubes, federaciones…, no solo a los deportistas de élite.

Se ha generado un clima que ha propiciado la aportación de testimonios personales como que haya entrenadores que van preparando el terreno para el abuso y esperan la edad del consentimiento legal para forzar relaciones sexuales; o la manera en que se autoprotegen algunos entrenadores exigiendo confianza. “La confianza no se puede exigir, sino que se tiene que ganar”, afirmaba desde el público un entrenador paralímpico noruego. 

Andrea Carska-Sheppard concluía el encuentro sobre la importancia de que “no solo hay que dar voz emocional, también jurídica y económica”.

 

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