La implementación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en nuestra sociedad es ya una realidad. En la Unión Europea, más del 90% de las ocupaciones profesionales necesitan desarrollar alguna de estas competencias, una tendencia que aumentará todavía más durante los próximos años. Este cambio de paradigma permite avanzar rápidamente, pero también supone grandes retos. 

Según un informe realizado por Immune, existe una creciente brecha entre la oferta de empleo y las personas graduadas en este tipo de estudios. Cada año, la demanda de profesionales de este sector aumenta un 3% mientras que la formación no avanza al mismo ritmo. De este modo, ni hay suficientes personas capacitadas para cubrir estas vacantes ni existen estudios que se adapten a las necesidades del mercado de manera efectiva.

Otro gran problema de las TIC es la poca presencia femenina. Los datos demuestran que el número de graduados en estas disciplinas es demasiado bajo, pero uno de los aspectos más preocupantes es que las mujeres solamente representan en 3% del total a nivel mundial. Algunos estudios apuntan a que uno de los motivos que podría explicar esta diferencia es la existencia de una brecha digital de género, que demuestra que el acceso a las nuevas tecnologías y su uso está más limitado en mujeres que en hombres, especialmente en las franjas de mayor edad. Otro factor clave para entender la poca presencia de mujeres en las TIC son los hábitos, generalmente influenciados por los estereotipos de género.

 

En este sentido, según los informes de la OCDE sobre las pruebas PISA, podemos observar que los chicos desarrollan más actividades de ocio en torno a las TIC, por ejemplo con los videojuegos, y en consecuencia están más familiarizados. En cambio, los resultados demuestran que las chicas tienen menos confianza en sus propias habilidades digitales, hecho que podría repercutir en un menor interés por los estudios STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés).

Así pues, según indica Immune, las TIC representan el futuro de aquellos sectores con un mayor desarrollo económico y social, pero existe una gran incertidumbre sobre la capacidad de alcanzar los retos educativos actuales para formar a los nuevos profesionales, y todo apunta a que será ineludible replantear cómo se genera el talento entre los jóvenes. 

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