Hace muy poco Vargas Llosa escribió el artículo “Nuevas inquisiciones” que ha provocado polémica  pues afirma que el feminismo “es el más resuelto enemigo de la literatura” defendiendo además que el feminismo radical ha relevado a la religión en la censura de la literatura. No comparto su opinión puesto que la religión fundamentalista es enemiga del feminismo, tan solo debemos repasar las opiniones de algunos miembros con poder de la iglesia católica como el obispo de Donostia acusándonos de llevar el demonio dentro  o del arzobispo Cañizares llamando a desobedecer las leyes inspiradas en la ideología de género, según él “la más perniciosa y destructiva de la historia de la humanidad” .

En segundo lugar en su artículo habla de la paralización de amplios sectores por el temor de “ser considerados reaccionarios, ultras y falócratas” si protestan ante ofensivas como “el decálogo feminista”, publicado por CCOO (recordemos que representa la opinión de dos autoras , no de todas las feministas de los diversos feminismos), en el que con el objetivo de ofrecer ideas para una escuela con perspectiva de género se ofrecen diez propuestas. Algunas muy acertadas como la necesidad de sensibilizar y formar en género al profesorado para que así, a su vez, pueda sensibilizar y formar al estudiantado, o introducir curricularmente a las escritoras, científicas, filósofas y artistas, referentes necesarios, omitidas e invisiilizadas en los contenidos escolares, junto a los escritores, científicos, filósofos y artistas.

Ambas propuestas muy justificadas, por ejemplo, una investigación realizada en 2013 en  la Universitat de València mostró  que la presencia de las mujeres es mínima (12´8%), tras analizar 109 manuales de tres editoriales, en todas las asignaturas de los cuatro cursos de la ESO. Además conforme se avanza en los cursos y las asignaturas ganan en amplitud y profundidad las mujeres pierden representación (aparecen en un 10% en 1º y 2º de la ESO y un 7% en la segunda etapa, en la que se aborda, además, en asignaturas como Ciencias Sociales o Literatura la época contemporánea).

Otros puntos del decálogo no los comparto, como la propuesta de prohibir el futbol en el patio, puesto que ya se han implementado con éxito otras experiencias coeducativas en el deporte en las que niños y niñas configuran equipos mixtos u otras con un uso distinto del espacio en el patio de juegos como la propuesta de Xavier Bonal. De este decálogo Vargas Llosa incide en el punto que pide eliminar a autores machistas de las clases escolares y ejemplifica con otro artículo que Laura Freixas escribió recientemente sobre “Lolita” de Nabokov explicando, según Vargas Llosa,  que el protagonista era un “pedófilo incestuoso, violador de una niña”. Pero Freixas habla de más cosas, habla del protagonismo literario y de quién tiene el poder para ejercer la violencia y quien la sufre. También incide en el tratamiento de los personajes femeninos de edad y sin poder, y de la banalización de la violencia ejercida sobre las niñas. Freixas señala que es una gran novela y que debemos leerla pero, además, analizarla y criticar el uso de la violencia cultural, aconsejando compararla con otros textos que ofrezcan otro punto de vista. ¿Es esto reprobable?. Recordemos que el decálogo se orienta a escolares, por tanto, personalmente,  no incluiría en las lecturas escolares el libro de Nabokov. En la literatura para personas adultas estoy en contra de cualquier tipo de censura. He leído a los autores citados, pero haberlos leído no significa que deba compartir sus opiniones como ciudadanos, ni sus posicionamientos personales.

En 2003 Azar Nafisi publicó la novela autobiográfica “Leer Lolita en Teherán”. Nafisi fue profesora de literatura inglesa en la Universidad de Teherán hasta que se vio obligada a dejar sus clases por las normas del régimen de los ayatolás en contra de las mujeres y de la educación femenina. Entonces organizó un club de lectura en su casa con algunas de sus estudiantes en el que a través de la lectura transgredían ideológicamente, leyendo las novelas occidentales prohibidas. En la novela se muestra como las estudiantes ofrecen argumentos sobre los personajes apoyando a Lolita y rechazando a su padrastro violador. Esta es una aproximación diferente y válida.

Cuando en 2003 la feminista Susan Sontag recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en su discurso se opuso al uso instrumental de los escritores-as (también desde el feminismo), a la represión y a la censura y expresó”: “ cuando pienso en la literatura, en la infinitamente diversa aventura de afanarse con el lenguaje para contar historias y transmitir el conocimiento profundo en el que me he anclado, comprometido durante toda mi vida como persona moral y consciente, pienso en una amplia escala de valores que, en realidad son metas o modelos con los que juzgo mis actividades personales y literarias”. Pues eso. La selección de lecturas en el contexto escolar debe ayudar a humanizar, porque como Freire defendía debemos  relacionar el texto con el contexto de la obra pero, además,  con el contexto del estudiantado que la lee, porque la lectura del mundo nos lleva a la lectura de la palabra, a la lectura de la realidad, y a la necesidad de transformarla cuando es injusta  desde el compromiso social y educativo. Nunca deberíamos olvidarlo.

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