Las redes sociales irrumpieron en nuestra sociedad hace una década y desde entonces su uso ha crecido exponencialmente. Su presencia nos ha abierto muchas puertas, especialmente en el acceso y difusión de información, pero también ha afectado nuestros hábitos y maneras de relacionarnos con los otros. La influencia que ejercen sobre nuestras vidas también puede traducirse en un efecto negativo sobre la autopercepción de la imagen corporal de muchas personas, especialmente jóvenes. Un estudio de la Universidad de Córdoba demuestra que un mayor uso –o abuso– de las redes sociales provoca un aumento de la baja autoestima y el riesgo de sufrir trastornos alimentarios.

Los resultados de esta investigación destacan que las consecuencias son especialmente graves entre las mujeres. La presión estética es una forma más de la violencia estructural y se ve reflejada en la gran cantidad de vídeos e imágenes publicitarias que las usuarias encuentran cada día mientras utilizan las redes sociales. Estos mensajes afectan a la construcción de la identidad de cada persona y debilitan todavía más la autoestima de las mujeres, conllevando un mayor índice de trastornos de la conducta alimentaria, como la bulimia y la anorexia, que afectan en un porcentaje muy superior a las mujeres por encima de los hombres. El estudio revela que estos problemas aumentan en consonancia con el uso de Internet, pero también demuestra que las mujeres que participaron ya partían con una menor autoestima. La obsesión por cumplir unos cánones de belleza inalcanzables, impuestos por un sistema patriarcal, genera frustración y se agrava con una mayor frecuencia de conexión.

Este estudio se ha dividido en tres fases. En primer lugar se ha contextualizado la relevancia de los vídeos y fotografías que pueden encontrarse en Twitter, Instagram, Youtube y Facebook. Esta parte ha servido para dar el siguiente paso, que se ha centrado en el análisis de la repercusión de estos productos audiovisuales en la vida de las personas que utilizan redes sociales habitualmente. Por último, se han realizado unas encuestas sobre autopercepción de la imagen corporal, que han respondido alumnos de la Universidad de Córdoba de entre 18 y 25 años.  Gran parte de los contenidos encontrados promovía estereotipos físicos, sobre todo en el caso de las mujeres, y se vio reflejado en los resultados. Las mujeres encuestadas consideraban que la imagen femenina de los anuncios tiende a la delgadez extrema y representa un cuerpo prácticamente imposible, pero su respuesta sobre el aspecto que desearían tener se acercaba de manera notable a esta imagen prototípica. En el caso de los hombres, ellos también querían parecerse a los modelos pero la preocupación era mucho menor.

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