Lena Schroeder (Flickr)

Lena Schroeder ha hecho historia por ser la única mujer en Sledge hockey de los Juegos Paralímpicos de Invierno, 2018. Un juego rápido, de acción y duro físicamente; los jugadores aceleran, se chocan intentando controlar el disco y son, muchas veces, derrumbados o impulsados hasta darse con la barrera lateral.

Lena tiene espina bífida. Podría caminar, y siendo adolescente lo hacía mucho más, pero se cansa rápidamente y sus piernas han ido perdiendo fuerza con el tiempo, así que se mueve mejor en silla de ruedas. Fue muy importante para ella cuando, a los 15 años, descubrió este deporte a través de un amigo porque aún le costaba aceptar el uso de la silla por completo. El Sledge hockey era en aquel momento un juego del que Lena no sabía absolutamente nada, pero rápidamente la cautivó.

Después de entrenar al máximo nivel para el equipo de la ciudad de Oslo, fue convocada para la selección de Noruega en 2014, siendo en aquel entonces y aún cuatro años después, la única mujer. Ella prefiere no darle importancia a este hecho, pero sí aclara, para BBC, que nadie le ha regalado ese puesto. Los entrenadores ya le advirtieron que no la llevarían a los Juegos si no daba el nivel, así que se preparó a conciencia para competir entre hombres. Según recoge EFE, Espen Hegde, el seleccionador nacional, destaca cualidades en la jugadora como la disciplina y la fiabilidad. Ahora bien, aunque se siente una más entre los chicos del equipo, a quienes describe como geniales, divertidos y respetuosos, reivindica que le gustaría ver a más mujeres en este deporte. Desde que en 1994 debutó su compatriota Brit Mjaasund Oejen en los Juegos de Lillehammer, Schroeder sigue siendo la única mujer en esta modalidad deportiva de los Juegos de Pyeongchang. En general, los Juegos Paralímpicos de Invierno, han tenido un 44% más de participación femenina que en Sochi, 2014, pero en el hockey sobre hielo, apenas se aprecia y, debido a ello, sigue siendo un deporte en el que los equipos son mixtos. En opinión de Schroeder, esto mismo dificulta el acceso de las niñas a este nivel porque muy pocos equipos dan una oportunidad como la que ella ha tenido.

Algo que no hace sino aumentar la admiración que despierta esta atleta de 25 años, referente a seguir por muchas niñas y jóvenes, es que no lo es a tiempo completo. Teniendo claro que no va a poder vivir siempre del hockey, se prepara para el futuro estudiando medicina en la Universidad de Oslo, aprovechando que le encanta.

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