En estas fechas navideñas, las comidas y las reuniones familiares son protagonistas. Pero un evento que los/las amantes del running o del ocio no se pueden perder es la carrera de San Silvestre celebrada en varias localidades el último día del año.

 Pero, ¿qué lugar ocupamos las mujeres en el deporte?, ¿cómo y en qué disciplinas destacamos? Según la ESPN, tan sólo 8 mujeres figuran en la lista de las 100 personas deportistas más famosas del año – World Fame 100-. Entre ellas destacan la atleta Ronda Rousey en el número 16 y la tenista Serena Williams que ocupa el 19º lugar. Pero más allá de toda deportista también hay una historia de vida. Hoy destacamos la de Yusra Mardini.  

Seguramente al leer su nombre desconozca quién es, pero si lee sobre una nadadora siria refugiada que cruzó el mar para salvar su vida y acabó compitiendo en los Juegos Olímpicos probablemente reconozca su historia. Esto es lo que precisamente destaca Mardini: hasta 21 millones de personas desplazadas por la guerra en Siria se convierten en refugiadas, sin identidad propia y habiendo perdido sus vínculos, su entorno, su día a día, sus raíces. Como ella misma relata para el World Economic Forum, la connotación de la palabra persona refugiada ha tenido una doble vertiente.

Por un lado, Occidente veía en los noticiarios marchas de sirios y sirias que escapaban de la guerra dejando atrás toda una vida. Veían cómo un niño quedaba varado boca abajo en la costa o cómo otro niño estaba sentado en una ambulancia todo empolvado y ensangrentado mientras personal sanitario lo curaba. A muchas personas lejanas a esa realidad se les encogió el corazón al ver tales imágenes. Sin embargo, también existe la otra cara de la moneda, cuando la palabra refugiada se convierte en insulto, cuando en Occidente sienten miedo de que aquellas personas que huyen por obligación de sus casas cometan atentados, de que ocupen lugares laborales y dejen sin trabajo a las personas que viven en su ciudad o simplemente de normalizar la cuantía de muertes en el mar o la pobreza al otro lado de la frontera con Europa.

A través del deporte y con el altavoz que este le brinda, Mardini reivindica el respeto por las personas refugiadas narrando sus historias y siendo plenamente consciente de las barreras emocionales y culturales existentes entre Oriente y Occidente. Todas estas personas son doctores/as, abogados/as, maestros/as, estudiantes,… que con valentía y miedo huyeron del terror tras decidir no morir por una bomba o intentar no morir en el mar. Yusra, nadadora olímpica y refugiada, representa “la paz, la decencia y la dignidad de todos aquellos que huyen de la violencia” e intentan hallar un lugar donde empezar una nueva vida.

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