Ayer se celebró la ceremonia de entrega de los premios Nobel, como cada año, en la ciudad de Estocolmo. Así finaliza una semana en la que se han dado diversas ruedas de prensa y conferencias por parte de los premiados en las categorías de Física, Química, Medicina, Literatura, Ciencias Económicas y de la Paz. Del mismo modo que en la edición del año pasado, no hay ninguna mujer.

La última mujer premiada con el reconocimiento más prestigioso de la Academia fue la bielorrusa Svetlana Aleksiévich. En 2015, la escritora se convirtió en la primera periodista que recibe el Nobel de Literatura por su contribución a la memoria colectiva. A través de sus obras polifónicas, en las que son los y las propias protagonistas quienes narran aquello que han vivido, la autora da la voz a víctimas de catástrofes o testigos de momentos que han influido decisivamente en el curso de historia. Algunas de sus obras más destacadas son “Voces de Chernóbil” o “La Guerra No Tiene Rostro de Mujer”. Ese mismo año, otra mujer Wided Bounchamaoui recibió premio al Nobel de la Paz como miembro del Cuarteto para el Diálogo Nacional Tunecino, al cual pertenece en calidad de presidenta de la Confederación de Industria de Túnez. Esta organización fue premiada por fomentar el diálogo entre los diversos sectores de la sociedad tunecina, haciendo prevalecer los valores democráticos, especialmente en momentos de cambio social de gran tensión como el inicio de la Primavera Árabe en 2010. En 2014, May-Britt Moser, psicóloga de formación y doctora en neurofisiología, recibió también el galardón junto con Edvard I. Moser y John O’Keefe en el campo de la medicina “por su descubrimiento de las células que constituyen un sistema de posicionamiento en el cerebro” (Nobel Prize).

Desde que se concedió por primera vez en 1901, sólo 49 mujeres, frente a 850 hombres, han recibido el Nobel. Se trata de un porcentaje abrumador y contundentemente menor, que se repite año tras año. Sabemos que el problema no es que no hayan mujeres cuya carrera no sea merecedora de tal reconocimiento. Emmanuelle Charpentier, Jennifer Doudna, Lene Vestergaard Hau, Carolyn Bertozzi son ejemplos de científicas que están realizando contribuciones valiosas para el avance de las sociedades y la humanidad. Además de una cuestión de justicia social, en el camino hacia la igualdad, el reconocimiento y visualización del trabajo de estas mujeres es crucial de cara a construir modelos de referencia en el presente, a las niñas que se quieran imaginar siendo como ellas en el futuro.

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