Como en los demás contextos, también en la universidad hay mujeres y hombres a favor de las víctimas, pero también hombres y mujeres a favor de los acosadores. Hemos visto la misma situación en el tema de “la manada”: mientras las movilizaciones pedíamos que no se condenara como abuso sino como violación, han salido voces de hombres y mujeres a favor de los agresores.

En el caso de la universidad algunas de las profesoras que toman esa postura usan una justificación a la que pretenden dar imagen de feminista, cuando el feminismo siempre ha estado, está y estará, a favor de las víctimas, lo que requiere estar en contra de los agresores. Dicen que tomar medidas punitivas contra los agresores es patriarcado; en realidad el patriarcado siempre se ha caracterizado por lo contrario, por estar en contra de tomar medidas contra los agresores. En las manifestaciones contra “la manada” las víctimas de violencia de género en la universidad exigen medidas; quienes se oponen a ellas son quienes defienden el patriarcado.

Ante la violencia de género, no hay neutralidad posible: o estás a favor de las víctimas o estás a favor de los acosadores. Todas las recomendaciones internacionales van en ese sentido: solidaridad activa con las víctimas. Las actuaciones de estas profesoras benefician muchísimo a los acosadores y nos perjudican gravísimamente a las víctimas, revictimizándonos y haciendo acoso sexual de segundo orden. La mayoría de las principales referentes de ese discurso usan la etiqueta de feministas para ganar dinero, prestigio y/o poder, pero no están al lado de las víctimas de violencia de género en sus universidades, al contrario, nos atacan a nosotras y a quienes nos apoyan.

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