Una persona extraordinaria, la inglesa Alice Roughton (1905-1995), ha sido rescatada del olvido gracias a la reciente biografía escrita por Xavier Muñoz Puiggrós. Bajo un sucinto título, Alice’s, el autor despliega la vida de una psiquiatra que ejerció en Cambridge, que fue pacifista, activa en el movimiento contra las armas nucleares y, por encima de todo, tan humana que abrió su mansión del 9 Adams Road a cualquier ser humano que deseara entrar.

Comenzó a hacerlo durante la Segunda Guerra Mundial, ofreciendo amparo a exiliados sin discriminación por su procedencia. Podían ser el diplomático español Fernández-Shaw o el compositor catalán Robert Gerhard, huidos del franquismo, o fugitivos alemanes como los componentes del Ballet Jooss. Alice Roughton no veía enemigos, tan solo personas, motivo por el cual incluso llegaron hasta su casa algunos prisioneros de guerra. En los alrededores de Cambridge existía un campo de prisioneros a los cuales en ocasiones se les permitía alguna salida bajo control, y Alice no solo los había empleado en el jardín, el huerto y el establo, sino que más de uno había sido recibido en el interior y relacionado con los invitados. Así consideraba ella a los residentes, invitados. Y si bien disponía de dinero por parte de su marido -que no compartía su proceder pero que no ejercía ninguna oposición-, y ella trabajaba como médica incansablemente, la constante acogida de gente la obligó a ocupar la mayor parte del jardín en forma de huerta, corral de gallinas y establo para vacas y cerdos.

De esta guisa continuó hasta el final de su vida, entregada a mejorar la de sus coetáneos.  Acabada de guerra, al punto se implicó en la campaña Save Europe Now, cuyo objetivo era la reconciliación con el enemigo vencido y la ayuda alimentaria para los más perjudicados. Alice Roughton trabajó en ello no solo desde el Reino Unido, sino que también viajó a Alemania. Alcanzada la ancianidad, con el 9 Adams Road perennemente abierto, podía recordar, si lo deseaba, la gran cantidad de personas que habían formado parte de su vida, fueran necesitadas de auxilio o fueran amistades, y amistades de sus amistades, pertenecientes a todas las categorías sociales. Miembro de un linaje académico prestigioso, se relacionó con celebridades como John Maynard Keynes, Bertrand Russell o Alan Turing. Una mujer en la cual se conjugaron la inteligencia y la bondad hacia sus semejantes.

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