Una jueza de Barcelona ha desestimado reabrir la investigación sobre el trasplante de hígado al futbolista Eric Abidal. Recibió el órgano de un primo suyo, y toda la documentación facilitada en su día por el Hospital Clínic está en regla. Aquí paz y después gloria, y gran generosidad por parte del donante.

Ceder una parte de nuestro cuerpo no constituye una decisión fácil. Sin duda, es el amor hacia el receptor lo que conduce a un altruismo tan extremo. Un informe facilitado por el mencionado Hospital Clínic, y reproducido en La Vanguardia, nos muestra una interesante radiografía de las características de los donantes vivos.

Por lo pronto, advertimos que desde 2000 a 2017 se han realizado en Catalunya 147 trasplantes gracias a donaciones en vivo. No es una cifra despreciable, ni mucho menos. ¿Quién se somete a una extirpación a sabiendas de que los órganos de nuestro cuerpo nos son muy valiosos, de que hay que entrar en el quirófano, de que pueden surgir complicaciones?

El citado informe refleja que el 62,5% de las donaciones han sido de los progenitores hacia sus hijos.  ¿Qué madre y padre no darían la vida por sus hijos? Algunos quizás no, pero la mayoría, sin duda. Un 9,6% de los donantes lo han hecho en favor de otros familiares, un 3,8%, en favor de amigos. Cuanto más lejana es la relación, menor es el porcentaje, a la vez que un mayor grado de generosidad emerge. Con respecto a la pareja, un 10,6% de las donaciones han ido en esta dirección.

¿Efectos secundarios? El tiempo medio de hospitalización del donante es de 10 días, en tanto que un 42% sufre complicaciones postoperatorias. Por añadidura, hasta un 9,5% ha debido reingresar durante el primer año post donación.

Se trata de un proceso en el cual el altruismo se halla realmente presente. Convendría que lo tuvieran en cuenta los familiares de fallecidos que se niegan a donar los órganos del difunto para salvar otra vida. Cada vez son menos las personas que muestran tan irracional egoísmo, sin embargo, aún las hay. Quizás deberían parar mientes en la auténtica generosidad, la de un ser vivo, y así predisponerse a la más fácil, llegado el caso. La procedente de un cuerpo que ya no tiene vida.

Secciones: Al reverso portada

Si quieres, puedes escribir tu aportación