La Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS), considerada la sociedad científica más grande del mundo, anunció el pasado 15 de septiembre la incorporación en sus políticas de mecanismos que aseguren más y mejor el posicionamiento de la Academia ante el acoso sexual. Esta política, que será efectiva a partir del próximo 15 de octubre, garantizará que las personas científicas que han acosado a otras no reciban premios o becas por parte de la AAAS. Esta medida tendrá efectos retroactivos sobre los premios y honores asignados en el pasado. Con esta iniciativa la AAAS quiere enviar un mensaje a la sociedad de que el comportamiento que daña, degrada y discrimina es incompatible con alcanzar los niveles más altos de reconocimiento científico. 

Son muchas las personas que años atrás han venido visibilizando y posicionándose activamente frente al acoso sexual en la academia, como ya hemos publicado en artículos anteriores. Las últimas evidencias al respecto se publicaron hace apenas unos meses en el amplio informe, Sexual Harassment of Women. Climate, Culture, and Consequences in Academic Sciences, Engineering, and Medicine, fruto de dos años de investigación sobre la prevalencia generalizada del acoso sexual en entornos universitarios.

En este contexto, el pasado mes de septiembre la revista Science publicaba la carta abierta elaborada por Leshner Fellows de la AAAS dentro de la campaña #TimesUpAAAS, reclamando que se evite otorgar premios y, cuando corresponda, se revoquen los honores concedidos, a aquellas personas involucradas en casos de acoso. La carta enuncia con fuerza que: “honrar a los hostigadores envía un mensaje a toda la comunidad científica de que los logros científicos individuales de un acosador se consideran más valiosos que los efectos graves y generalizados que este tiene en las trayectorias de vida y profesional de una población mucho más amplia, víctima del acoso”

Eckley Selin, química atmosférica del Instituto de Tecnología de Massachusetts y una de las autoras de la carta, explicaba para PBS NEWS HOUR que mientras más podamos hablar sobre las implicaciones del acoso sexual y de género en la comunidad científica, más podremos entender el problema y saber cómo abordarlo. Por este motivo, es fundamental seguir realizando análisis, investigaciones y debate público, tanto en la academia como en la sociedad, que nos posibilite acercarnos cada vez más a estrategias exitosas frente al acoso sexual y de género en la academia.

La movilización ha generado la respuesta de la AAAS con un nuevo diseño en sus políticas institucionales al respecto. Su presidenta, Margaret Hamburg, en una entrevista para STAT, transmitía el deseo de emplear la influencia del liderazgo científico de la AAAS, para impulsar a que otras instituciones científicas se sumen en un posicionamiento activo frente al acoso sexual.

Tomar medidas para abordar la presencia del acoso en la ciencia es responsabilidad de todos y todas las investigadoras, y desde las instituciones y sociedades científicas podemos y debemos liderar estas transformaciones. Por un lado, porque las mujeres y todas las personas tenemos derecho a contribuir a la ciencia y, a hacerlo sin sufrir agresión alguna. Pero también, porque, si reconocemos a la Comunidad Científica Internacional en su papel de contribuir a un futuro mejor, en gran parte dependerá de cuáles son los referentes científicos que visibilizamos y potenciamos. Es decir, tal y como se debatió en el Panel preparado por la Asociación Multidisciplinar de Investigación Educativa en CIMIE17, qué valores y sentimientos proyectamos a través de nuestro trabajo y de nuestras instituciones, que mantengan vivas las ilusiones por ese mundo mejor.

Si quieres, puedes mostrar tu apoyo para que el acoso deje de tener cabida en la ciencia:

https://sites.google.com/view/timesupaaas/home/sign-on-to-the-letter?authuser=0

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