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La joven jugadora de golf española, Celia Barquin Arozamena, fue el pasado mes de julio la ganadora del Campeonato de Europa Individual Femenino 2018. Una gran estudiante y deportista, muy querida y admirada por su familia y amistades, considerada una de las mejores atletas en la Iowa State University. 

El pasado 17 de septiembre de 2018 a las 10:24 a.m., se descubría su muerte en Coldwater Golf Links en Ames Iowa. Pocas horas después, el informe policial anunciaba que fue atacada antes de morir. El hombre acusado hasta el momento es Collin Daniel Richards, un hombre de 22 años que vivía en un campamento cerca del campo de golf.

Un compañero del acusado dice haberle escuchado expresar en días anteriores “la necesidad de violar y matar a una mujer”, según confirman las fuentes policiales oficiales del caso.

La mayoría de los medios y declaraciones oficiales hablan de homicidio y de un acto de violencia al azar y sin sentido, más aún, a plena luz del día. Pero, en caso de confirmarse las declaraciones anteriores, podríamos decir que estamos ante un acto de Violencia contra la Mujer. Por tanto, poner el foco de atención en que es culpa de la inmigración, como se hizo con el caso también reciente de Mollie Tibbetts o, consecuencia de los campamentos con personas sin recursos, se trataría de un análisis racista y, lo que es más grave, un análisis que consciente o inconscientemente, añade impedimentos para la superación de este tipo de violencia. No se trataría de un problema de inmigración o pobreza, se trata de un asunto de Violencia Machista.

En las declaraciones de la gobernadora de Iowa, Kim Reynolds, ante la pregunta de si existe una verdadera amenaza de seguridad pública para las mujeres jóvenes de Iowa, ella enunciaba que todavía era pronto para sacar estas conclusiones y su deseo de encontrar formas en que cada vez podamos hacer las cosas mejor. Creo que una de ellas pasaría por visibilizar el origen de este tipo de Violencia contra la Mujer cuando así se confirma. Si en el discurso y reflexiones al respecto no se visibiliza, difícilmente idearemos las medidas preventivas necesarias que hoy en día todavía necesitamos para que las mujeres podamos disfrutar de pleno derecho.

Los avances en el feminismo y la investigación internacional cada vez recogen más evidencias sobre la necesidad de incorporar el enfoque de género en las agresiones de violencia hacia las mujeres. No reconocerlo dificulta poner medidas exitosas. Nos confunde e impide ver que puede existir en cualquier contexto. Claro que tenemos derecho a caminar solas por la noche, a volver a casa solas, a entrenar a las horas que lo necesitemos y en los espacios que queramos…, pero mientras lo logramos tenemos que buscar estrategias para hacer que cada vez más espacios sean lugares seguros y cese la Violencia Machista. Parece imposible hacerlo sin visibilizar que puede existir y ocurrir en todos los lugares, también en un campo de golf y, a todas horas del día. Hoy en día y a pesar de los datos que se suceden, sigue costando reconocerlo.

Lo más importante ahora es compartir el sentimiento y la solidaridad con Celia y con toda su familia y amistades. Pero también, seguir trabajando intensamente para que no pase más. 2018 ha sido un año que ha reconocido la Violencia Machista en la diversidad de contextos. Nuestra valoración, compromiso y solidaridad con las víctimas pasa por visibilizarlo cuando así ocurra y no ocultarlo ni confundir en los mensajes y análisis. Hagámoslo por ellas, porque en el futuro cese este abuso histórico de la Violencia Machista, por Celia y por todas y cada una de las víctimas.

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