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En la medicina preventiva, uno de los debates más intensos giran alrededor de si las personas sin enfermedades cardiovasculares conocidas deben tomar una aspirina diaria para la prevención primaria.

Aunque parece mentira, no tenemos del todo clara la respuesta para un medicamento tan utilizado como la aspirina. Donde sí que no hay duda, es en el beneficio de la aspirina para la prevención secundaria. El uso de la aspirina en personas que han tenido un ataque cardíaco o ciertos tipos de accidente cerebrovascular, para prevenir un segundo evento, potencialmente fatal, está firmemente establecido y no está en debate. Este uso es lo que se conoce como prevención secundaria. En estos casos, también existe un riesgo leve de la aspirina, pero que vale la pena, solo en el caso de la prevención secundaria.

Para aclarar dudas en la prevención primaria, varios científicos han llevado a cabo el estudio ARRIVE [Use of aspirin to reduce risk of initial vascular events in patients a moderate risk of cardiovascular disease], presentado en el reciente congreso de la European Society of Cardiology y publicado en la revista The Lancet. Dicho estudio afirma que no hay un beneficio significativo en tomar aspirina para la prevención primaria. Para llegar a esta conclusión, el equipo científico ha llevado a cabo un ensayo clínico a través del cual asignó al azar a más de 12.000 pacientes, o bien 100 miligramos (mg) de aspirina cubierta diariamente, o un placebo. Después de un promedio de cinco años de seguimiento de estos pacientes, el ensayo no mostró un beneficio significativo de la aspirina, en cambio hubo un aumento significativo en la hemorragia gastrointestinal.

Por lo general, no se notaron diferencias significativas en las tasas de muertes, en los ataques cardíacos, ni en los accidentes cerebrovasculares. Si se profundiza más en los resultados, los pacientes participantes en el estudio, acabaron teniendo un riesgo cardiovascular más bajo de lo que los investigadores habían preconizado; razón por la cual se puede llegar a interpretar la posibilidad de que para una población de mayor riesgo, con una mayor tasa de eventos cardiovasculares, la aspirina haya sido útil. Aunque también es necesario tener en cuenta las excepciones, o las personas que dejaron de tomarla por alguna complicación.

Más investigación es necesaria en esta línea, aunque la necesidad de tomar una aspirina diaria para la prevención primaria queda refutada con este estudio.

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