ONU Mujeres/Eunjin Jeong

Cuando la vida de cada persona de una comunidad, incluida la de las mujeres y niñas, son consideradas y escuchadas, la solidaridad entre colectivos aumenta y, con ello, su calidad de vida. Así ha sucedido en Al-Shoka, un barrio marginal de Rafah, al sur de Gaza, donde el proyecto urbanístico liderado por la arquitecta Dalia Osama, junto con sus dos colegas de profesión Samah Al-Nahal y Nihal Zourob, mejora la vida de toda su comunidad, en especial de mujeres y niñas. 

Antes del conflicto del año 2014, el vecindario de Al-Shoka gozaba de un parque público de 2.600 metros cuadrados. Tal y como recoge ONU Mujeres, este espacio público era únicamente frecuentado por hombres y niños, por lo que las mujeres y niñas quedaban excluidas de su disfrute. Para su reconstrucción, la perspectiva de género ha entrado acertadamente en acción y ahora son tres mujeres arquitectas las que, con formación en igualdad de género, nuevas tecnologías y participación comunitaria, han desarrollado el plano del nuevo parque público.

Hasta treinta jóvenes, mujeres y hombres, han participado en los encuentros con las arquitectas y han sido también diseñadores/as de su parque ideal a través de la herramienta digital Minecraft. Además, su participación no se limita en los inicios del proyecto; también colaborarán en el mantenimiento del parque, una vez inaugurado.

Algunas de las aportaciones que se han recogido de mujeres del Al-Shoka han sido la necesidad de una buena iluminación de la zona, vallas o espacios independientes donde puedan disfrutar las mujeres y la familia. Esta nueva metodología de reconstrucción de espacios públicos ha hecho sentirse orgullosas a todas las personas del vecindario, pues todas sienten suyo el parque al haber participado activamente de su reconstrucción y todas y todos se sentirán seguros en él.

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