El término “la mano invisible” no define, como proclaman los neoliberales, el pensamiento de Adam Smith. Pese a que en su estudio más célebre, La riqueza de las naciones, aquellas tres palabras unidas aparecen en una sola ocasión, Smith es utilizado por aquellos como abanderado en la defensa del mercado como único regulador del bienestar social.

Interesadamente, eluden párrafos y capítulos en los que el economista escocés ahonda en las relaciones sociales y laborales, las analiza y preconiza que las leyes deben proteger a los jornaleros de los abusos de los patronos. Smith ya nos habla de la lucha de clases cuando escribe que, “los salarios dependen del contrato que se establece entre dos partes cuyos intereses en modo alguno son coincidentes”. Más tarde lo diría Karl Marx, e intentarían, intentan, rebatirlo sin pruebas los antimarxistas. “Los trabajadores están dispuestos asociarse para elevar los salarios, y los patronos, para disminuirlos”, prosigue Smith. Y aún agrega, “no resulta difícil prever cuál de las dos partes se impondrá habitualmente en la puja y forzará a la otra a aceptar sus condiciones”. Por lo demás, afirma que es así porque “la ley autoriza o al menos no prohíbe las asociaciones de los patronos, pero sí prohíbe las de los trabajadores”. Sucedía en el último tercio del siglo XVIII. Si luego surgieron los sindicatos no fue gracias a la mano invisible del mercado.

Entre las diversas concepciones de Smith, extraigamos una tan aplicable antaño como hogaño. “Es justo que aquellos que proporcionan alimento, vestido y alojamiento para todo el cuerpo social reciban una cuota del producto de su propio trabajo suficiente para estar ellos mismos adecuadamente bien alimentados, vestidos y alojados”. Con mayor nitidez no puede ser expresada la justicia social.

Y para terminar, una última referencia, tan pertinente cuando el mercado laboral del presente se caracteriza por la precariedad, la temporalidad y el abuso. “Siempre veremos que los trabajadores son más activos, diligentes y eficaces donde los salarios son altos que donde son bajos”. Excelente advertencia para el cuerpo social en conjunto. Susceptible de caer en saco roto en cuanto a los patronos (según el lenguaje de Smith), cómo es fácil comprobar.

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