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¿Cuál debe ser el papel de los medios de comunicación sobre la violencia machista?

La sociedad necesita que, en el trato sobre la violencia machista, los medios de comunicación se posicionen siempre a favor de las víctimas, nunca de los acosadores.          

¿Qué no debería hacer nunca un medio de comunicación que pretende ser ético?

Hay dos cosas en que unos medios que respeten la ética profesional no pueden colaborar: la revictimización de las víctimas y el acoso sexual de segundo orden hacia quienes las apoyan. En el contexto actual, las víctimas que denuncian y las personas que más las apoyan reciben todo tipo de ataques de los acosadores y sus entornos, que incluyen incluso comentarios sobre sus supuestas vidas sexuales. Aunque parezca mentira, en el siglo XXI todavía quedan algunos periodistas que llaman libertad de expresión a difundir esos ataques dando así legitimidad a la revictimización y el acoso sexual de segundo orden.

¿Se acosa a veces en nombre de la libertad de expresión?

Cuando se quiere, es fácil diferenciar ambas cosas y hay ejemplos de medios que lo hacen de forma excelente. La “libertad de expresión” que difunde los ataques de los acosadores, la injerencia en las vidas sexuales o que se escuda en la neutralidad “para dar voz a ambas partes” es un ataque a la libertad de expresión de las víctimas que entonces ya no se atreven no sólo a denunciar, sino ni siquiera a hablar con alguien de lo que les pasa. Y tampoco se atreven a apoyarlas otras personas porque saben que ellas y sus familias sufrirán ataques por hacerlo, incluso de la prensa. Eso no es libertad de expresión, es acoso.

¿Se ha visto mejora en el tratamiento de la VG en los medios desde el #Metoo?

Sí, indudablemente, movimientos como el #Metoo consiguen que se visibilice, se normalice y crezca la conciencia sobre la realidad de la VG, en esferas más amplias, de mano de personajes famosos. Es una realidad que las víctimas, sus apoyos, los movimientos feministas, llevan tiempo pidiendo un mejor trato, pero es ahora cuando continuar atacando a las víctimas queda ya muy ridículo. En el caso de los ataques de los acosadores contra el centro de investigación CREA, hace solo dos años hubo varios periodistas de diferentes medios que los difundieron y en cambio ahora se ha quedado solo un periodista muy vinculado a los acosadores de la UB.

¿Han colaborado periodistas en esta transformación?

Mucho. “Voces contra el silencio” de Documentos TV de RTVE ha sido clave. Hecho con el corazón y la excelencia profesional, ha ganado el Globo de Oro del World Media Festival celebrado en Hamburgo. Carles Francino me hizo una entrevista en la radio que impresionó mucho. También el artículo de Marta Borraz del diario.es, el de Alejandro Ávila en Mujer Hoy, el de Javier Martín-Arroyo en El País. Y muchísimos medios y periodistas más. Como digo, con los acosadores se ha quedado solo uno.

Para terminar, como víctima, ¿qué recomendarías a futuros y futuras periodistas que se vayan a encontrar ante casos de VG?

Recomiendo compromiso, pensar siempre las consecuencias de lo que van a hacer. Que no se dejen llevar por el amarillismo ni la morbosidad. A la Red Solidaria de Víctimas de la Violencia de Género en las Universidades el amarillismo periodístico nos ha afectado mucho. Pero periodistas de gran calidad profesional han transformado esta situación. Así, cada vez brota más esperanza para las víctimas, para quienes las quieran apoyar y para un futuro realmente con más libertad.

What should be the role of media about gender violence?

Society needs that, on the treatment about gender violence, media take a stand always on the side of the victims, never of the harassers.

What should media that intend to be ethical never do?

There are two things in which media that respect the professional ethics cannot collaborate: the re-victimization of the victims and the second order of sexual harassment towards those who support them. In the current context, the victims who report and the persons who support them receive all sorts of attacks of the harassers and their environments, even including comments about their supposed sexual lives. Although it might sound like a lie, in the 21st century there are still some journalists that call freedom of speech to the dissemination of the attacks legitimizing the re-victimization and the second order of sexual harassment.

Is there sometimes harassment done in the name of freedom of speech?

It is easy to differentiate both things if one wants to and there are examples of media that do so excellently. The “freedom of speech” that disseminates attacks of the harassers, the interference in sexual lives or that it uses neutrality as an excuse “to give voice to both parts” is an attack to the victims’ freedom of speech who do not only not dare to report anymore, but even not talk about what is happening to them anymore.  And other people do not dare to support them either because they know that they and their families will be attacked for doing so, even by the press. This is not freedom of speech, this is harassment.

Is there an improvement of the treatment of GV in the media since #Metoo?

Yes, undoubtedly. Movements like #Metoo get to give visibility, and awareness about the reality of GV grows and is normalized, in wider spheres, with famous people. It is a fact that the victims, their supports, the feminist movements have been asking for a better treatment for long, but it is now when keeping on attacking the victims looks very ridiculous. In the case of the attacks of the harassers against the research center CREA, only two years ago there were various journalists who disseminated them, and now it is only one journalist who is closely linked to the UB harassers. 

Did journalists collaborate in this transformation?

A lot. “Voces contra el silencio” “[Voices against silence”] of RTVE’s Documentos TV has been crucial. Made from the heart and with professional excellence, it has won the Golden Globe award of the World Media Festival held in Hamburg. Carles Francino did an interview with me on the radio which impressed very much. Also, the article of Marta Borraz in diario.es, the one of Alejandro Ávila in Mujer Hoy, the one of Javier Martín-Arroyo in El País. And many more journalists and media. As I said, with the harassers there is only one journalist left.

To finish, as a victim, what would you recommend to future journalists that face cases of GV?

I recommend commitment, to always think about the consequences of what they are going to do. That they do not let themselves go by the yellow press and the morbid interest. The yellow press has affected us very much at the Solidarity Network of Victims of Gender Violence at Universities. But journalists of great professional quality have transformed this situation. Every time more hope arises for the victims, for those who support them and for a future really with more freedom.

 

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