Hace ya diez años que Nagore fue asesinada por un feminicida que ya está en la calle. El grupo feminista Sherezade ha recordado cómo, ya a las pocas horas de la muerte, autoras y autores como Lidia Puigvert y Ramón Flecha salieron en defensa de Nagore y advirtieron que la condena a su asesino iba a estar limitada, entre otras cosas, por un elemental error de la legislación española al decir que la VdG era causada por la pareja o expareja. Todas las evidencias científicas internacionales ya demostraban que eso no es así, ya que la violencia machista es generada por hombres violentos en todo tipo de relaciones sean de pareja o esporádicas, en el domicilio o en la calle. La familia y amistades de Nagore manifestaron que no querían que volviera a ocurrir a nadie algo tan terrible y, para ello, querían una condena justa que no se ha producido.

Para que podamos avanzar en la superación de las violencias machistas es imprescindible que no se nos sigan ocultando a las mujeres las evidencias científicas sobre las actuaciones que logran el éxito en esa superación y las actuaciones que agravan el problema. Hay revistas científicas internacionales de primer nivel (como Violence against women) que aportan evidencias que, al tomarse como base de actuaciones y políticas, avanzan significativamente en esa superación. Puigvert, Flecha y otras autoras y autores las han aportado a legislaciones que ya desde hace años han clarificado que la violencia machista se da en todo tipo de relaciones.

La memoria de Nagore y su lucha desesperada por evitar toda agresión nos lleva a buscar formas de que eso no vuelva a pasar a ninguna mujer, mientras vivimos desesperadamente que sigue ocurriendo. Hay muchas feministas en el mundo, autoras y autores que llevan trabajando décadas para aportar evidencias sobre cómo actuar para que los esfuerzos en contra de la VdG den resultados reales. Todas las mujeres tenemos derecho a saber cuáles son esas evidencias y a que quienes no están de acuerdo con ellas aporten en un diálogo abierto sus argumentos, sin ataques personales. 

Quienes hemos roto el silencio sobre la violencia de género en las universidades españolas logramos demostrar con evidencias científicas internacionales que la VdG que existía en las universidades y tenía grandes dimensiones, que se tenía que obligar a nuestras universidades a crear mecanismos para superarla y, gracias a esas evidencias, se legisló esa obligación en el 2007. Recibimos muchos ataques de los acosadores universitarios por haber logrado terminar con la impunidad ante sus acosos, es decir, recibimos mucho acoso sexual de segundo orden. Ahora se va a celebrar el primer Congreso Internacional de Ciencia, Feminismo y Masculinidades en Valencia en el 2019. Es un congreso de mujeres y hombres, de personas de cualquier opción de género, porque en toda lucha contra la VdG, como en el caso contra la manada, hay mujeres y hombres a favor de las víctimas, y hombres y mujeres a favor de los violentos. Esperamos que quienes no estén de acuerdo expongan sus argumentos y, si no los tienen, que no los sustituyan por ataques personales, que no colaboren con el acoso sexual de segundo orden.

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