El debate en torno al consentimiento en las relaciones sexuales, sus características y su legislación no deja de estar presente en el momento actual.  

El consentimiento sexual se empezó a abordar en el entorno de los campus universitarios, en casos de violaciones y acoso sexual donde el consentimiento no se acordó. El movimiento, la campaña y la ley “No means no” tuvo un impacto importante en abordar el problema, a la vez que tener en consideración y empoderar a la víctima y a su rechazo a cualquier acto sexual. Teniendo en consideración muchas situaciones en las que una persona se ve limitada a decir “no”, se aprobó la ley “yes means yes”, que entiende el consentimiento como afirmativo, consciente y voluntario. Sin embargo, dichas categorías no dejan de ser fáciles de asegurar. Varios autores han escrito sobre las complejidades de asegurar las situaciones bajo las cuales el consentimiento se lleva a cabo.

Las autoras Borges, Banyard y Moynihan escribieron sobre la importancia de clarificar el consentimiento como prevención del acoso sexual en los campus universitarios [Clarifying Consent: Primary Prevention of Sexual Assault on a College Campus]. En este artículo, las autoras ponen de relieve la realidad del desconocimiento, por parte de muchos estudiantes, de las políticas de consentimiento afirmativo para el comportamiento sexual, llevadas a cabo por muchas universidades. Esta situación hace que no haya consciencia entre los jóvenes sobre las consecuencias de sus acciones si no consiguen el consentimiento y, por tanto, no realizan un cambio de comportamiento, según las autoras.

Con el objetivo de evaluar la utilidad de un programa de educación preventiva centrado en enseñar a los estudiantes sobre el consentimiento, las autoras realizaron el estudio sobre un grupo de control, compuesto por doscientos veinte estudiantes de grado; un grupo de tratamiento corto y otro de tratamiento más largo. Los resultados del estudio demuestran que donde se daba más comprensión de las políticas y un mayor conocimiento fue entre los estudiantes que participaron en el grupo de tratamiento más prolongado. Este grupo, además, incluyó una discusión de políticas y la participación en una actividad que abordaba las implicaciones del consentimiento para la actividad sexual.

De esta forma, aun con más políticas en las universidades, no se da una disminución de los casos si no hay un conocimiento y una conciencia clara sobre la problemática y la manera de superarla. Según las autoras, las políticas son tan efectivas como lo es la comprensión y el uso de las mismas por parte de las personas. El artículo también debate sobre las implicaciones y las futuras direcciones de investigación, ya que el tema del consentimiento y la importancia de asegurar que se acuerda libremente sin coacciones sigue siendo objeto de nuestra preocupación y trabajo.

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