Las familias de la China rural han encontrado una forma de salir de la pobreza evitando así tener que abandonar a sus hijas e hijos para emigrar a otros países.

Cincuenta familias de Helv (en la región meridional china de Guangxi) hasta hace dos años se han visto obligadas a abandonar a sus hijos e hijas pequeños con sus familiares para emigrar ilegalmente a las grandes ciudades en busca de mejores condiciones de vida. No fue hasta 2016 que el gobierno empezó a implementar medidas para erradicar la pobreza y hacer que la región prosperara. A partir de la ayuda del Banco Mundial se han podido desarrollar programas de educación, capacitación agrícola y gestión de las finanzas.

Gracias a la implementación de las medidas, las familias han aprendido a aprovechar las condiciones de clima húmedo y cálido para empezar a cultivar melones que les permiten la garantía de un sueldo digno (2.380€/año) para cuatro miembros de una misma familia, trabajando ocho horas al día, sin explotación.

La compra-venta de melones se está haciendo ya con el Vietnam y con las provincias de alrededor de la zona, lo que ha permitido crear compañías agrícolas organizadas por las propias familias. El desarrollo del negocio, además, ya está contribuyendo al uso y mejora de herramientas tecnológicas que permitan orientar a las familias rurales sobre las condiciones del terreno para la producción del cultivo.

La transformación que están haciendo las familias chinas en la zona de Helv para superar la pobreza está generando un modelo en el país que ya llama la atención de grandes empresas e incluso de turistas, que se acercan a la región para ver las mejoras y la organización de las familias.  

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