Somos conscientes de los malos olores que respiramos cada día en nuestras ciudades, pero lo que no sabíamos, hasta ahora, es que son una de las principales quejas medioambientales y que podemos hacer algo para remediarlo.

Twitter @RosaAriasAlv

Rosa Arias, ingeniera química que desde 2004 investiga temas relacionados con los malos olores causados por las fábricas y vertederos, entre otros, comenta a Sinc que existe una respuesta por parte de la ciencia para poder remediarlo y que la ciudadanía puede ser parte activa de ello.

Por un lado, existe la app Odour Collect que, con ayuda de los ciudadanos y las ciudadanas y la tecnología que cada persona tiene a mano (los smartphones), cataloga y mapea los diferentes malos olores que detectamos. Por ejemplo, el mapa interactivo de la web permite a los usuarios introducir datos sobre qué tipo de olor hay en sus ciudades y filtrar los tipos de olor (alcantarilla, residuo, químico u otros), la intensidad (escala de muy débil a extremadamente fuerte), las condiciones meteorológicas, la posible fuente, etc.

Por otro lado, la científica lidera el proyecto europeo D-NOSES(@dNOSES_EU) que, con ayuda de la medición de olores de la ciudadanía y el conocimiento científico de expertos/as en medición y detección de olores, construirá una base de datos de evidencias para obtener resultados. Estos resultados servirán para la redacción de informes que se aprovecharán en futuras regulaciones políticas ambientales para poder tener un impacto a todos los niveles, con el objetivo de mejorar la calidad del aire que todos y todas respiramos.

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