El 29 fue el Día Internacional del Personal de Paz de las Naciones Unidas. El trabajo de estas personas es sin duda una inversión en favor de la paz, la seguridad y la prosperidad mundial. Pero actualmente las mujeres representan únicamente el 4 por ciento de los más de 80.000 profesionales que hay en las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. 

A pesar de su poca representación, se sabe que las mujeres tienen un papel fundamental a la hora de prevenir la violencia sexual durante y después del conflicto, y de sus habilidades únicas a la hora de implicarse con las comunidades a las que sirven, especialmente con las mujeres y las niñas.

No obstante se van dando pasos y poco a poco se va incrementando el número de mujeres que realizan los cursos de capacitación que ofrecen la Naciones Unidas. La capitana Anaseini Navua Vuniwaqa, del ejército de la República de Fiji,  ha participado en dos capacitaciones de las Naciones Unidas muy distintas sobre el mantenimiento de la paz. En el curso para oficiales de las Naciones Unidas organizado en Beijing en 2017, fue la única mujer participante a nivel internacional. En cambio, en abril de 2018, viajó a la India para participar en la novena edición del Curso para mujeres oficiales del ejército que tenía como propósito subsanar la brecha de género en los esfuerzos de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz

El objetivo de estos cursos es crear una red internacional de mujeres oficiales del ejército que estén capacitadas para el mantenimiento de la paz. En estos espacios de formación se encuentran mujeres de todo el mundo que se escuchan y hablan de aquello que hacen en diferentes lugares. Como dice Vuniwaqa, posibilitan ampliar los horizontes de cada una y aumenta la creencia de que pueden lograr todo lo que se propongan en las zonas donde trabajan. Y, más importante aún, como dice una de las participantes, se hacen amigas para toda la vida.

Está demostrado que es necesario que haya más mujeres en el mantenimiento de la paz, no solo para superar la brecha laboral, sino porque es un factor esencial para el éxito de las misiones. Su papel va desde la recopilación de datos y la identificación de puntos críticos para la vigilancia de patrullas hasta la prestación de servicios de socorro y la rehabilitación para sobrevivientes de la violencia. Para el éxito es clave el grado en que se impliquen en la comunidad, y las mujeres oficiales a menudo tienen mayor capacidad y probabilidad de ganarse la confianza de las personas de las comunidades y de acceder a ellas que los hombres. Otro motivo aún más importante, si cabe, es que son más sensibles a las vulnerabilidades de las mujeres y pueden ser quienes las inspiren, siendo una oportunidad para dar ejemplo de relaciones equitativas de género donde puedan mirarse.  Cuando una mujer ha sufrido abusos por parte de un hombre, es menos probable que se lo explique a un hombre. Por ello, es sumamente necesario contar con mujeres observadoras del ejército que puedan establecer vínculos con las mujeres de la zona y que las víctimas puedan acudir a ellas en búsqueda de ayuda.

Como dice Vuniwaqa, se necesitan mujeres que caminen por las calles sin armas y se impliquen con las personas del lugar trabajando con las más vulnerables y con las víctimas.  

Así las mujeres juegan un papel clave en la paz en el mundo, proporcionando un mayor sentido de seguridad a la población local y en particular a mujeres y niños. Relatos como los que recoge Hester Paneras, Comisionada de la policía de la Unión Africana enviada a una misión en Dafur, reflejan el impacto en la mejora de las vidas de las mujeres en los conflictos bélicos: What I have experienced is that when local women see you are a woman, their face light up. It’s like they get a connection (Lo que he experimentado es que cuando las mujeres locales ven que eres una mujer, su cara se ilumina. es como si tuvieran una conexión).

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