Detrás de los enormes bloques de piedra que forman las pirámides no hay maldiciones, ni momias asesinas ni escarabajos carnívoros, o al menos no hay evidencias científicas de ello. Lo que sí hay es mucho misterio que envuelve las pirámides de enigmas, desde su construcción hasta el contenido de los diferentes espacios y cámaras secretas. ¡Hasta ahora!

En 2015, Kunihiro Morishima, de la Universidad de Nagoya, Japón, escribía para la revista Nature que gracias a aplicar la técnica de los muones han descubierto un “gran hueco” en la Pirámide de Khufu, de Guiza, Egipto. Esta pirámide se construyó durante la dinastía del faraón Khufu o Keops – que duró del año 2509 a.C. a 2483 a.C. – y es considerada uno de los monumentos más grandes y más antiguos que hay en la Tierra (se construyó hace aproximadamente 4500 años). Aunque sigue siendo un misterio la técnica que se empleó para construirla, gracias a la física de las partículas se ha podido ir más allá y descubrir qué hay detrás de lo visible al ojo humano, sin perjudicar la construcción.

La ciencia hace más de medio siglo que estaba experimentando con la técnica de muones y, poco a poco, la tecnología y el trabajo de investigación han conseguido perfeccionarla. Pero ¿qué son los muones? Según Wikipedia, un muon es una partícula de carga eléctrica, con una masa mayor al electrón, que fue descubierta en 1936 por Carl Anderson cuando estudiaba la radiación cósmica. Gracias a los muones, que alcanzan la velocidad cercana a la de la luz, se puede penetrar cientos de metros en la materia sólida para obtener imágenes de su interior sin dañarla.

Nature se hacía eco otra vez en 2017 del descubrimiento de una habitación secreta dentro de la Gran Pirámide de Khufu, que se había descubierto gracias a partículas de rayos cósmicos. Aunque a primeras parezca una idea de la Guerra de las Galaxias, esta idea se basa en la muografía. El equipo de investigación, junto a los y las egiptólogas, espera descubrir en este espacio de 30 metros nuevos indicios de cómo se construyeron las pirámides. La muografía ha expandido su uso a los campos de la ingeniería nuclear y la vulcanología, lo que podría ser vital.

Por un lado, la utilidad en la ingeniería nuclear viene de la mano de la seguridad mundial. Los muones se utilizan para analizar los contenedores de residuos nucleares para encontrar partículas de uranio. Este tipo de contenedores de restos nucleares se sellan con hormigón o con acero y únicamente empleando muones se podría ver si han sido manipulados. El peligro de manipular los desechos nucleares reside en que prácticas ilegales podrían emplear barras de combustible de desechos nucleares y utilizar el plutonio para construir armas nucleares básicas.

Por otro lado, Cristina Cârloganu, investigadora del Instituto Nacional de Física Nuclear y Física de Partículas, destaca que la muografía podría en un futuro predecir las erupciones de los volcanes gracias a que los muones podrían diseñar un mapa de los canales de lava que hay bajo la superficie terrestre y así prevenirlos y salvar vidas.

Si quieres, puedes escribir tu aportación