Atlético de Madrid Femenino (Foto web del Atlético de Madrid )

El pasado 15 de mayo, el DF se hacía eco de la victoria en la liga española de fútbol del Atlético de Madrid femenino. Un triunfo a base de esfuerzo y sacrificio, reconocido por la afición pero no por los dirigentes. Y es que, una institución más, como la Federación Española de Fútbol, sigue participando de una manera descarada en la llamada y tan penosamente de moda, brecha salarial entre hombres y mujeres. El premio concedido al equipo madrileño asciende a 1.352,28 euros a repartir, es decir, 54 euros por cabeza. El equipo campeón de la liga masculina, el F.C. Barcelona, se embolsará un premio de más de 20 millones de euros. La brecha es incuestionable.

Pero esto no sólo ocurre en el mundo del fútbol. En otros deportes las diferencias de salarios, premios en metálico o patrocinios siguen siendo vergonzosas. Así, según informa la agencia EFE, sólo una mujer (la tenista Serena Williams) figura en la lista de los cien deportistas con más ingresos en todo el mundo, y el patrocinio del deporte femenino sólo supone un 0,4% de total del dinero invertido.

En deportes como el fútbol o el tenis, las mujeres ganan menos de la mitad que los hombres y esta diferencia se acentúa cuando hablamos de golf, ajedrez o ciclismo, llegando a darse en estos últimos situaciones ridículas en cuanto a los premios concedidos a las mujeres participantes en torneos y competiciones nacionales e internacionales.

Ante las protestas y reivindicaciones de las deportistas, los dirigentes se pasan la pelota. Unos responsabilizan a los patrocinadores, otros a la ausencia de reglamentación o normativas al respecto de los salarios mínimos y otros incluso al “interés general” de las audiencias y los ingresos generados a la hora de programar los grandes campeonatos (la organización de los grandes eventos deportivos siempre ha reservado los horarios de máxima audiencia a las competiciones masculinas). Todo ello, excusas para argumentar la existencia de diferencias de salarios entre hombres y mujeres cuando esas diferencias no existen en el esfuerzo, el sacrificio y la ilusión a la hora de competir.

Y afortunadamente son muchos, cada vez más, los hombres que apoyan la igualdad en el deporte en todos los aspectos. Miembros del equipo masculino de hockey apoyaron un plante de sus compañeras ante la final de los Juegos de PyeongChang en demanda de un sueldo y una mejor cobertura sanitaria, algo que lograron tras negociar con su federación. En Noruega, la federación de fútbol paga por igual a jugadoras y jugadores, y éstos últimos han manifestado su orgullo por ceder parte de sus ingresos en esta iniciativa. En España queda camino. Competiciones deportivas a nivel medio, como el Campeonato de surf  “La Invernal” en Laredo (Cantabria), han equiparado los premios para hombres y mujeres.

Las mujeres deportistas de este país están dando pasos adelante para poder ser campeonas no sólo en el deporte, sino también en sus salarios.  

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