La Comisión de Violencia 0 del Seminario de Valencia “A hombros de Gigantes” realizó una entrevista a Tinka Schubert por pertenecer a la Red solidaria de víctimas de Violencia de Género (VdG) en las Universidades. Esta Red Solidaria es una historia de éxito que puede inspirar a otras muchas personas e instituciones y extrapolarse a otros contextos, con el fin de avanzar en la erradicación de la VdG, luchar contra el acoso de segundo orden y lograr que ninguna víctima se sienta sola.

¿Cómo surgió la idea de la Xarxa?

Todo surgió porque en la facultad donde estudiábamos había un profesor que estaba acosando sexualmente a estudiantes desde hacía años y decidimos denunciar. Pusimos una denuncia en la Comisión de Igualdad de la universidad en el 2011, pero a pesar de existir esta comisión, obligatoria por ley, no había un protocolo. Otro profesor catedrático para proteger a las víctimas fue quien puso la denuncia, para que se equiparara el rango del acusado y la persona denunciante y así se protegiera a la víctima. Aun así, se archivó el caso. La Comisión de Igualdad dijo que no era relevante. Como el catedrático denunciado decía que era profesor en Harvard, contactamos con la directora de la Oficina de Prevención y Resolución de Acoso de esta universidad y nos apoyó enviando un correo a nuestra universidad. Entonces la Comisión de Igualdad se lo tomó en serio y empezaron a investigar.

Desde entonces más personas contaron lo que les había pasado, que recibieron acoso sexual del mismo profesor. Las víctimas declararon en varias instancias. Como resultado, decidieron abrir un expediente disciplinario y concluyeron que había acoso sexual. Pero decían que no podían hacer nada, y tenía que ir por vía judicial.

Desde 2011 hasta julio 2012, cuando llegó el momento de analizar el caso por parte de la fiscalía, todos los casos habían prescrito y, aunque concluyeron que había acoso sexual y el delito conllevaba condena de cárcel, como había prescrito no se podía condenar y sería la universidad la que tendría que actuar.

La decana, que sabía del acoso de este profesor desde cuando era estudiante, y la presidenta de la comisión de igualdad nos dijeron que no podíamos hablar sobre este caso porque las víctimas podían salir perjudicadas. Desde ese momento intentamos contactar con el máximo número de personas que podían haber denunciado y nos convertimos en una Red (como grupo). Conformarnos como grupo nos dio bastante fuerza. No queríamos silenciar, queríamos solucionar el problema y evitar que siguiera dando clase. Contactamos con periodistas. Ahí cambió la situación. La siguiente reunión empeoró porque nos dijeron que ahora lo habíamos estropeado. Que ahora ya no podrían negociar con el acosador.

Entonces decidimos constituirnos como grupo en Facebook. Hablamos con asambleas de estudiantes de la universidad y de otras universidades… con mucha gente. Empezamos a hacer charlas en la universidad y en otras universidades. Hicimos una manifestación para que este profesor no diera clase… y lo conseguimos. Le dieron la baja dos años.

Fue muy importante. A mucha gente le dio alivio porque a muchas personas les había pasado.

¿Qué referencias cogisteis para crear la Red? ¿Redes de otras universidades de otros países?

Teníamos apoyo de diferentes personas, de profesores. También el apoyo científico. Una compañera y yo, que habíamos sufrido a este profesor, estábamos realizando la tesis sobre VdG en las universidades. Sabíamos mucho sobre el tema. En este momento en EE.UU. muchas universidades fueron denunciadas por no gestionar bien las situaciones de acoso sexual y VdG. Y se creó una red llamada End Rape On Campus (EROC) que se basaba en la experiencia de una de las primeras denuncias en EEUU. En este caso montaron una asociación Women Organized Against Sexual Harassment para denunciar como colectivo. Ruth Milkman profesora de la City University New York, en los 70, cuando era estudiante en la Universidad de Berkeley, participó en este colectivo y en una de las primeras denuncias de acoso sexual. Estas personas por primera vez definieron el acoso sexual y lo difundieron por las universidades. Yo hice una estancia con esta profesora, y mi compañera, con otros profesores que habían apoyado a esta organización. Han llegado a ser referentes a nivel científico y a nivel humano.

Nos pusieron en contacto con esas chicas de EROC y personas que en los años 70 habían empezado esa denuncia. En la actualidad estamos en contacto y nos apoyamos mutuamente en las luchas que estamos teniendo. En EE.UU. existen estas redes de apoyo de iguales para poder denunciar a una institución. Para que a las personas que denuncian les hagan caso y que no reciban represalias, mejor hacerlo en red, en grupo. Hay que ir en paralelo a las comisiones de igualdad, como complemento.

¿Qué ayudas institucionales habéis recibido para su creación? ¿Con qué obstáculos e impedimentos os habéis encontrado?

Ayuda institucional o por parte de la universidad, cero. Sólo por parte de algunos profesores y profesoras. Al contrario, hemos recibido represalias, no sólo a nosotras como víctimas sino a las personas que nos apoyaban. Al profesor catedrático que nos ayudó lo difamaron por los medios, las redes sociales, etc.

El profesor que hizo acoso sexual pidió volver y nos volvimos a movilizar para que no fuera así. Sin embargo, la universidad quería aceptarle de nuevo.

La noticia que dieron sobre nosotras por apoyar a las demás víctimas fue negativa. Donde íbamos explicábamos que nos estaban difamando.

Hay personas que representan a la institución y también están sufriendo ese acoso de segundo orden. Dejan su puesto de trabajo o les obligan a dejarlo. Casi todas las responsables de comisiones de igualdad que entrevisté ya no están en su puesto por apoyar a las víctimas.

¿Tenéis un protocolo a seguir?

No hemos establecido un protocolo, pero tenemos bases científicas a las que nos acogemos. Hacemos lo que necesitaría cualquier víctima de VdG: escucharla, no juzgarla, apoyarla en sus decisiones, no presionarla para denunciar, no agobiarla, darle libertad

¿Contáis con medios de comunicación para poder difundir los casos y para dar repercusión en la sociedad?

Después de ese año de difamaciones, tenemos muchos medios de comunicación que nos apoyan: el documental de Documentos TV “Voces contra el silencio” que ha sido premiado con el Globo de Oro, otro documental hablando de la red. A nivel más concreto tenemos nuestras redes. Sólo publicamos los casos que hayan salido en la prensa.

Desde su creación, ¿cuál ha sido la repercusión en las víctimas de otras universidades? ¿Han contactado con vosotras para pediros ayuda y apoyo?

El impacto ha sido muy importante en las universidades. Una de las consecuencias de denunciar por acoso sexual a un profesor es que bajan las notas, cambias de profesor, de asignatura, incluso de carrera. Las víctimas son las que tienen que huir. Pero en nuestro caso ha sido totalmente, al contrario. Ha cambiado la universidad. Hecho muy importante, y hemos dado ejemplo a otras víctimas. No somos las que lloramos en un rincón, sino que somos activistas. Nos han contactado de muchos sitios diferentes. Tenemos la sensación, y transmitimos esa sensación, de que es posible, que hay otras vías. Hay más gente en la misma situación y se puede superar.

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