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Estados Unidos afronta una nueva huelga feminista. Profesoras toman la calle en protesta a las condiciones que tienen que afrontar con los recortes que el sistema educativo ha sufrido en los últimos tiempos.

Según datos oficiales recogidos en el curso 2015-2016 del Departamento de Educación de los EE. UU, el 80% de media del personal que se dedica a la enseñanza son mujeres, en parte debido a la creencia popular de que enseñar es trabajo de mujeres. Según recoge The Guardian, las mujeres empezaron a dedicarse a la enseñanza en el 1900 sobretodo debido a que el sistema no podía permitirse pagar los sueldos que pedían los profesores varones, que históricamente eran los que enseñaban. Entonces, como era trabajo de mujeres, se pagaba menos.

Pero la discriminación no acaba con eso. Un siglo después, las mujeres volvían a ver como su trabajo perdía “calidad”. Según un análisis llevado a cabo por Nancy Folbre y Paula England en 1999, la enseñanza también se considera “care work” o “trabajo de cuidado”, o sea, que las profesoras cuidan del alumnado, lo que dio razones para que la profesión perdiera más su valor. Lo que llevó a peores condiciones laborales para las mujeres que se dedicaban a ello.

De acuerdo con testimonios de algunas de las mujeres que se manifiestan hoy, su “labor cuidadora” hace que cuando las profesoras se manifiestan, lo hagan pensando en la calidad de enseñanza que reciben sus alumnos y alumnas. Rebecca Garelli, una de las manifestantes explicó a The Guardian que el porcentaje de aumento salarial que piden es para mejorar las condiciones de educación de los y las estudiantes.

La protesta de las mujeres ha recibido apoyos de la comunidad, tal y como afirman profesoras como Jackie y Olivia. La mayoría de las huelgas se llevan a cabo en zonas vulnerables del país, para mejorar las condiciones de esos alumnos y alumnas cuya única comida del día es la que reciben en los centros educativos. Las mujeres manifestantes han trabajado con pequeñas iglesias para poder preparar comida caliente para todo el alumnado en situación de vulnerabilidad. Además de iglesias, la huelga ha sido bien vista por los familiares, madres y padres que se han unido también. Olivia Morris explica como las familias las animan a seguir luchando por sus hijos e hijas y que no se rindan.

Las huelgas de las profesoras han sacado a luz problemas sociales que necesitan ser tratados desde la política para que se deriven en acciones para superar las desigualdades sociales y conseguir que el trabajo de enseñar – tan imprescindible para avanzar- sea el trabajo digno que tiene que ser. 



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