Hasta hace muy poco tiempo, se consideraba que el procesamiento visual de las letras cuando los niños y las niñas aprenden a leer era esencial. Sin embargo, una investigación reciente ha demostrado que es una actividad cerebral, hasta ahora imprecisa para la ciencia, la que determina una mayor fluidez y rapidez en la lectura. Es precisamente a esa actividad cerebral a la que ayuda el hecho de espaciar más las letras que forman las palabras, tal y como han descubierto Elizabeth Sacchi, RyanMirchin y Sarah Laszl, de la Universidad de Binghamton (EEUU).

En su publicación An Event-Related Potential study of letter spacing during visual word recognition [Un estudio del potencial relacionado con el espaciado entre letras durante el reconocimiento visual de palabras], las autoras y los autores recogen el proceso de investigación que les llevo a concluir la relevancia del espaciado de las letras en el proceso de lectura. Analizando la actividad cerebral de escolares durante la lectura de palabras, pseudopalabras y cadenas de consonantes, descubrieron que dicho espaciado mejoraba substancialmente el procesamiento de las primeras. Debido a ello concluyeron que el proceso de lectura no es exclusivamente visual, ya que el espaciado de letras era menos eficaz para las pseudopalabras y las cadenas de consonantes, sino que implica otros mecanismos cerebrales específicos del acto de leer.

De esta forma, el espaciar más las letras que forman las palabras podría ayudar, según las científicas y los científicos de este estudio, no sólo a aprender a leer, sino, también, a mejorar la fluidez en la lectura de niños, niñas y adultos con problemas lectores, de tal forma que se convierta en una herramienta de fácil implementación y muy eficaz en el ámbito educativo.

En futuras investigaciones, Elizabeth Sacchi, se propone analizar si este espaciado de letras influye también en le procesamiento de la información del sonido de las palabras, es decir, los fonemas.

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