El pasado 31 de marzo se celebraba el Día Internacional de la Comunidad Transgénero, dedicado a visibilizar a las personas trans y sensibilizar en contra de su discriminación en todo el mundo.

 La festividad fue fundada en 2009 por la activista estadounidense Rachel Crandall, que en la actualidad dirige Transgender Michigan, primera línea de ayuda transgénero en los EE. UU.

En esta ocasión celebramos que el pasado 21 de marzo de 2018 el parlamento sueco aprobó la entrada en vigor, a partir del próximo 1 de mayo, de una nueva ley que convertirá a Suecia, en el primer país en pagar los daños a las personas trans sometidas a la esterilización forzada para cambiar su género legalmente. A pesar de que Suecia fue el primer país del mundo en permitir a las personas cambiar su género legalmente, en 1972, sin embargo, no fueron abolidas las esterilizaciones forzadas hasta el 2013. Un informe elaborado por el gobierno en el año 2000 especificaba que hasta la mitad de estos procedimientos se llevaban a cabo utilizando la coacción o incluso la fuerza.

El movimiento trans mundial ha seguido el proceso de lucha que desde 2013 impulsa con especial intensidad la Federación Sueca de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero y Queer (RFSL), fundada en 1950 y referente histórico en el movimiento social por los derechos de las personas LGBTQ, con alrededor de 7000 miembros y 38 sucursales en toda Suecia.

El dinero no puede deshacer el daño de perder involuntariamente sus capacidades reproductivas, pero la compensación monetaria es un paso importante para que el estado haga las paces con todas aquellas personas sometidas a este tratamiento,dijo Emelie Mire Åsell, portavoz de TransS e intersex de RFSL.

A pesar de los avances que gracias a los movimientos sociales se consiguen, según Transgender Europe todavía 16 países en Europa requieren la esterilización de manera implícita o explícita para el reconocimiento legal del género, a pesar de que hace un año, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que exigir la esterilización para el reconocimiento legal de género viola los derechos humanos.

‘Condicionar el reconocimiento de la identidad sexual de las personas transgénero a someterse a una operación o tratamiento de esterilización cuando no lo desean supone atentar al ejercicio de pleno derecho en el respeto a la integridad física’

El Tribunal recomendaba expresamente a todos los Estados miembros debían adaptar su legislación y eliminar la esterilización forzada de las personas que quieran cambiar su género de forma legal. Este paso refleja los logros que las movilizaciones ciudadanas consiguen y que esperamos supongan un impulso al avance en el acceso pleno a los Derechos Humanos para todas las personas sin distinción; contribuciones de las que, sin duda, nos beneficiamos todas y todos.

Imagen de TGEU
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