Hace diez años, eran mileuristas los trabajadores poco cualificados, mirados a su vez como unos desdichados laboralmente hablando, e incluso más allá. En una década, no solo han descendido aún más sus retribuciones, en tanto que los precios han aumentado, sino que al carro de los “desdichados” se van sumando multitud de empleados con título universitario. Según datos recientes, en España casi un 30% de los titulados con un máster, tal vez más de uno, no alcanzan a cobrar ni mil euros mensuales. Frustración económica y profesional; enorme desánimo que conduce a que más de un tercio ponga en duda que alguna vez obtengan unos ingresos dignos. Algunas graduadas y algunos graduados optan por marchar al extranjero, encontrándose muy a menudo con un mercado laboral de idéntico cariz.

Alemania, país europeo emblema de prosperidad con su apenas 5,7% de paro comparado con el 16,3% español, nos sirve de ejemplo. Con un PIB per cápita de 39.500€ (España, 25.000€) vería empañada su prestigiosa marca si nos fijáramos en su mercado laboral, si quienes además de voz tienen algo de poder pusieran el grito en el cielo. Resulta que en el país germano hay 7 millones de empleados, entre nativos y extranjeros, en los llamados “minijobs”. Sin máster o con máster, constituyen una gran cantidad de trabajadores en precario. Adjetivo traducible a: menos de 1.000 euros de sueldo, contratos temporales, trabajos a tiempo parcial, carencia de seguro de paro, ausencia de vacaciones pagadas.  Siervos de los “minijobs” que reducen la tasa de desempleo a costa caer en una explotación que debería ser inconcebible en la Europa del siglo XXI.

Un área occidental en la cual la desigualdad hace mella aquí y allá, cebándose de forma especial en estudiantes, mujeres con hijos a cargo e inmigrantes, se trate de profesionales o no, sea en la rica Alemania, en la próspera Italia del norte, en Francia o en España. ¿Hasta cuándo los jóvenes, vitales por antonomasia, se conformarán a ser protagonistas de semejante desafuero? Por ahora, este interrogante parece no tener respuesta.

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