Según informa Euronews, desde el inicio del año 2017 y hasta la fecha seis periodistas han sido asesinados y asesinadas en Europa, por denunciar casos de corrupción, evasión fiscal y abusos de poder, entre otras razones.

Ján Kuciak, Daphne Caruana Galizia, Kim Wall, Dmitri Popkov, Saeed Karimian y Nikolay Andrushchenko fueron víctimas de muerte violenta por defender la libertad de prensa, con la única intención de hacerlos callar.

En todo el mundo, más de 600 periodistas fueron asesinados/as en los últimos diez años, 65 en el año 2017, según datos publicados en la web de Reporteros Sin Fronteras. Estas cifras muestran el peligro al que se enfrentan estos y estas profesionales en su trabajo. Un 60% fueron asesinados/as o agredidos/as deliberadamente, es decir, atacados de forma intencional por el hecho de ser periodistas. El 40% restante fueron asesinados/as en el ejercicio de su labor, por hallarse en zonas muy peligrosas, en medio de conflictos, bombardeos, atentados, en lugares como Yemen, Siria, Irak, Libia o México, entre otros.

La labor periodística debe ser ejercida en total libertad y es fundamental que esta libertad de prensa sea garantizada y profundizada, labor que corresponde a todos y todas y especialmente a la UNESCO, que se encarga de evaluarla a nivel mundial, de defender la independencia de los medios de comunicación y de rendir homenaje a los y las periodistas que han perdido sus vidas en el ejercicio de la profesión. En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el día 3 de mayo como Día Mundial de la Libertad de Prensa, fecha que se aprovecha para la reivindicación, la información y el compromiso con esta causa.

La lucha por lograr que los y las profesionales del periodismo puedan trabajar en cualquier lugar del mundo con seguridad e independencia, sin el temor de ser amenazados/as o incluso asesinados/as, debe continuar.

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