La publicación en el New York Times del pasado 5 de octubre en relación con el caso Harvey Weinstein abrió la caja de Pandora e hizo salir a la luz denuncias de diferentes mujeres que habían sufrido acoso sexual, así como la reapertura del caso del médico deportivo Larry Nassar. Mujeres inspiradas por el movimiento iniciado en EEUU #MeToo hablaron por primera vez y México no es la excepción #MeTooMX.

Karla Souza. Wikipedia.

Actrices, comediantes, deportistas y escritoras rompen el silencio y nos cuentan sus propias experiencias de acoso sexual en el programa de entrevistas de la CNN en español de Carmen Aristegui, en el que se estrenó una sección conocida como: “Mujeres mexicanas que rompen el silencio”. La primera que habló fue Karla Souza (actriz), con un testimonio que fue desgarrador, “me violo” -afirmó. Después de desvelar su caso, otras mujeres se unieron y rompieron el silencio. Otras actrices como Stephanie Sigman y Paola Núnez relatan el acoso sexual sufrido en los inicios de su carrera profesional. Sigman contó que con 22 años fue acosada: “Lo que me contestaron, mujeres y hombres, fue ‘es fulanito de tal, así es él, hace lo mismo siempre, es que ya ves que es muy excéntrico, ya sabes que son muy excéntricos como pareja’ (…) ‘eso hace, es hombre, es así’… Esas respuestas son las que me impactan y me duelen porque entonces no siente uno el apoyo. Eso me dice a mí que ha pasado muchas veces”.

Se evidenciaba así una de las realidades más duras para la mayoría de víctimas: la soledad frente a la cual se enfrentan, una vez explican su caso.

Otras actrices, como Natalia Córdoba, reconoció al hacerse públicos los abusos de Harvey Weinstein, “que la despertó de nuevo”, y explica cómo a partir del relato de Karla, “cinco mujeres se acercaron para decirme que habían sido violadas”. O como el caso de Paola Nuñez, que afirmó que se le han cerrado muchas puertas por no acatar situaciones vejatorias por parte de directores. Situación muy similar es la vivida por la escritora Lucy Lara, donde cuenta que tras negarse a besarse con “el jefe de todos los jefes de la empresa” tenía miedo de su futuro laboral. La comediante Sofia Niño de Rivera también describió actitudes que la hicieron sentir incómoda por parte del periodista Ricardo Rocha.

La clavadista Azul Almazán, que participó en los Juegos Olímpicos de Sídney en el año 2000, hizo público su caso en el año 2001, explicando los abusos sufridos por parte de su entrenador, caso que, según explica el huffingtonpost, fue ignorado por el Comité Olímpico Mexicano hasta el pasado 22 de febrero cuando fue entrevistada por Aristegui.  

Los relatos de estas siete mujeres valientes muestran los mecanismos  de silencio del entorno de los agresores y generan dolorosas preguntas. Pero, al mismo tiempo, evidencian que romper el silencio genera estrategias solidarias, #MeToo, que empoderan a las víctimas y ponen en el centro del debate público la creación de espacios seguros.

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