La noche del 14 al 15 de abril de 2014, en Chibok (Nigeria), fueron secuestradas 276 niñas de entre 16 y 18 años a manos de la organización terrorista Boko Haram. Entre los objetivos de dicha organización se encontraba continuar aterrorizando territorios cristianos que permitían, además, la educación de niñas y chicas. Cincuenta y siete de las chicas lograron escapar durante el camino o los meses siguientes al secuestro. En 2016 fueron encontradas veintitrés, en 2017 ochenta y tres y este año 2018, de momento solo una.

Desde aquel mismo momento se creó un movimiento llamado Bring Back our Girls que no ha dejado de hacer público, para que no lo olvidemos, que a fecha de hoy siguen aún secuestradas 112 chicas y que el próximo 14 de abril hará ya 4 años de esa terrible situación. Este movimiento sigue presionando al gobierno nigeriano y a organismos internacionales para que se siga con la búsqueda y recuperación de esas 112 chicas, además de sumar más demandas para que nunca más vuelva a darse una situación así.

En concreto, piden lo siguiente: mejorar las comunicaciones sobre seguridad y acceder a informes diarios del rescate de las niñas secuestradas; crear canales de comunicación que ayuden a informar al público sobre las medidas de seguridad; prestación de servicios de rehabilitación, asistencia sanitaria y protección de testigos a todas las niñas secuestradas;  tomar medidas para garantizar la protección de las niñas en edad escolar para frenar futuros secuestros y violencia sexual, y aprobación del proyecto de ley de prohibición de la violencia contra las personas que protege a las niñas para garantizar la persecución de los responsables de la violencia sexual una vez capturados.

Este mismo mes de febrero, en Nigeria, ha sido juzgado y condenado el primer miembro de Boko Haram por dicho secuestro un primer paso, pero aún pequeño, para hacer justicia por las mujeres y familias que han sufrido y sufren aún la pérdida de libertad, las agresiones sexuales y la violencia continuada a manos de este grupo armado.

Desgraciadamente, la violencia sexual contra las mujeres en situaciones de conflicto, tal como denuncia la ONU, es utilizada a gran escala por grupos armados para humillar y aterrorizar a sus oponentes.

Esto nos debe hacer recordar que hay que seguir denunciando esta situación y no olvidarnos de las chicas que siguen en manos de Boko Haram ni de muchas otras que, a causa de situaciones de conflicto y más desprotegidas que nunca, están sufriendo un feroz ataque a su sexualidad y sus vidas.

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