En una sociedad cada vez más avanzada en las Tecnologías y Comunicaciones (TIC) la robótica juega un papel importante en la mejora de nuestras vidas, no solamente a nivel tecnológico sino también a nivel personal.

El caso de Neil Harbisson es bien peculiar. Desde pequeño, Neil sufre de cromatismo, una condición visual que es, básicamente, ver el mundo en blanco y negro; ver en escala de grises. Desde que se halló en él la curiosidad por percibir los colores, Neil se implantó una antena auditiva a su cerebro y ahora puede oír los colores. El que ha sido nombrado por varios medios como el “artista ciborg” añade que, además, puede percibir los colores no visibles, desde infrarrojos a ultravioleta, por lo cual con este último puede saber si es un buen día para tomar o no el sol, por ejemplo. Añade también que se identifica como un ciborg, la unión entre cibernética y organismo, y su propósito es seguir ampliando la percepción de los colores, desde el microondas hasta rayos X.

La Dra. Shirley Jackson, Pinterest

No obstante, aunque Neil Harbisson es un claro ejemplo de robótica de mejora en las personas, hay muchos otros inventos que sirven para mejorar vidas, y muchos de los instrumentos que usamos en nuestra vida cotidiana los inventaron mujeres.

 Cabe destacar la actriz e inventora Hedy Lamarr, que hizo posibles los saltos de frecuencia -las tecnologías inalámbricas de hoy en día-, o Shirley Jackson, la primera mujer afroamericana en recibir un doctorado del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT). En 1973 Shirley Jackson realizó una investigación revolucionaria que sentaría las bases para el desarrollo de los teléfonos de pantalla táctil, células solares, cables de fibra óptica y el identificador de llamadas.

Otra mujer que contribuyó al desarrollo tecnológico fue la química Stephanie Kwolek, que al hacer experimentos con polímeros para la empresa DuPont, descubrió en los años 1960 el Kevlar, un nuevo material cuyas fibras son cinco veces más resistentes que el acero. El Kevlar tiene más de 200 usos, entre ellos, se usa en los chalecos antibalas.

Las nuevas tecnologías, así como la robótica, son una herramienta que nos puede ser muy útil para la mejora social, si sabemos usarla.

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