Desde el 14 de febrero hasta el 4 de marzo, El Liceu de Barcelona ofrece la representación operística de una de las mejores creaciones literarias de la humanidad, Romeo y Julieta. Fue el compositor francés Charles Gounod quien, en 1867, supo crear una preciosa melodía que acompañará a las palabras de Shakespeare, logrando un efecto multiplicador que tiene como resultado la creación de los más bonitos sueños y deseos.

Sueños y deseos como los que comparten Romeo y Julieta después de conocerse en el baile de máscaras, donde se enamoran perdidamente el uno del otro. Es conocida por la mayoría la preciosa escena del balcón de Julieta (recogida en la ópera en el Acto II) en la que los amantes se confiesan el apasionante amor que sienten el uno por el otro y se prometen amor eterno. Tras pasar la noche juntos, Romeo canta: “Ah! je te l’ai dit, je t’adore! Dissipe ma nuit! sois l’aurore Où va mon cœur, où vont mes yeux! Dispose en reine, dispose de ma vie, Verse à mon âme inassouvie, Toute la lumière des cieux!” [Ah, te he dicho que te adoro! Disipa mi noche! Sé el amanecer, al que mi corazón y ojos se giran! Como una reina, dispón de mi vida, vierte a mi alma insatisfecha toda la luz de los cielos!]. La entrega de los dos amantes esa noche es infinita, tanto que, siglos más tarde, los sentimientos más profundos que esconde se mantienen más vivos que nunca.

En su época, Romeo y Julieta contribuyeron a romper los muros del feudalismo oponiéndose a casarse con quien sus familias querían. Es posible que hoy en día estén contribuyendo también a derribar los nuevos muros impuestos en la sociedad, logrando que soñemos con un mundo en el que existen relaciones que unen amor y pasión, y dándonos fuerza para que luchemos porque ese otro mundo sea posible.

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