En sintonía con artículos previos publicados en el DF en los cuales damos luz a mujeres que han hecho brillantes contribuciones a la sociedad y a la ciencia, hoy lo hacemos con la figura de Elinor Ostrom (Los Angeles, 1933 – Bloomington, 2012), quien en 2009 fue la primera científica en ganar el Premio Nobel de Economía por sus análisis en el campo de la gobernanza económica, y especialmente los bienes comunes (‘the commons’). Ostrom compartió el Premio con el economista de la Universidad de California Oliver Williamson, y en el año 2012, la revista americana The Time la incluyó en su lista de las 100 Personas Más Influyentes del Mundo.

Elinor Clair Awan estudió Ciencias Políticas en la Universidad de California-Los Ángeles, recibiendo en el año 1965 su doctorado en la misma disciplina y universidad. Años más tarde y a raíz de un conflicto con la Oficina de Investigación Gubernamental de la UCLA sobre un influyente artículo publicado por su marido Vincent Ostrom y otros colegas, ‘The Organization of Government in Metropolitan Areas: A Theoretical Inquiry’, dado que éste iba en contra de los intereses de la institución, Elinor y Vincent Ostrom decidieron marcharse a la Universidad de Indiana, donde ambos fundarían el prestigioso seminario sobre Teoría Política y Análisis Político (Workshop Vincent and Elinor Ostrom Workshop in Political Theoroy and Policy Analysis), y desarrollarían brillantes carreras académica. Ella fue Profesora de la Cátedra Arthur F. Bentley de Ciencias Políticas del College of Arts and Sciences, y también profesora en la School of Public and Environmental Affairs de la misma Univesidad de Indiana.

Ostrom desafió desde el inicio de su carrera la idea de la naturaleza egoísta de las personas en situaciones de decisiones colectivas. En su artículo publicado en Science en 1968, el profesor de ecología humana Garrett Hardin definió este problema como ‘La Tragedia de los Comunes’ (The tragedy of the Commons), planteando que en condiciones de escasez en la explotación de recursos naturales, los individuos tendemos a actuar de forma egoísta, y en  consecuencia, a no cooperar, situación que conduce a la degradación del bien en cuestión.

Pero en su investigación sobre los recursos comunes (tales como los sistemas de riego, las zonas comunes de pesca, o la gestión de los bosques ), recogida en su publicación “El Gobierno de los Bienes Comunes” [2000, CRIM-UNAM, Fondo de Cultura Económica (Sección de Obras de Economía Contemporánea)], Ostrom afirmó lo contrario, demostrando que la propiedad común puede gestionarse de forma exitosa por las personas que decidan organizarse de forma colectiva, sin necesidad de la regulación de autoridades centrales o de su privatización.

Después de realizar ella y su equipo diversas investigaciones sobre los bosques en Nepal, los sistemas de riego en España, las pesquerías en Maine o en Indonesia (entre otros muchos ‘commons’), Ostrom le dió la vuela la Tragedia de los Comunes, recogiendo evidencias empíricas sobre cómo las personas tenemos la gran capacidad de crear normas e instituciones que nos permiten no solamente auto-organizarnos, sino también hacerlo para gestionar de forma eficiente y sostenible los recursos comunes.  

Los debates de esta premio Nobel han significado una contribución clave en el campo de la gestión pública, la organización de empresas y la política económica, cuestionando aquellos argumentos que acaban concluyendo que las personas nos movemos solamente por interés individual, y abriendo así una ventana de oportunidades para responder desde un enfoque transformador a múltiples problemas de nuestra sociedad.

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