Mirai Nagasu // Twitter

El pasado viernes se iniciaron los Juegos Olímpicos de Invierno 2018  en PyeongChang (Corea del Sur) y la joven patinadora de veinticuatro años Mirai Nagasu hizo historia al hacer un triple axel, convirtiéndose así en la primera mujer estadounidense en hacerlo en los Juegos Olímpicos y la tercera mujer en la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno, después de Tonya Harding y Kimmie Meissner. El triple axel es un salto complicado, pues consiste en hacer tres giros seguidos en el aire para luego volver a aterrizar en el suelo sin perder el equilibrio y seguir patinando.

De padres inmigrantes que dirigen un restaurante de Sushi en California, donde creció y pasó su infancia, Nagasu comenzó a patinar a los cinco años e idolatraba a la dos veces medallista y patinadora Michelle Kwan. La joven, que habla inglés y japonés, asegura que es su madre quien le hace muchos de los trajes de patinaje que lleva.

Pero como todas las historias de éxito, el triunfo de Nagasu viene precedido por la derrota en los Juegos Olímpicos de Sochi en 2014, en los que quedó en tercer lugar y fue dejada fuera del equipo de EE. UU. Fue ese tercer lugar el estímulo que animó a Nagasu a seguir trabajando para subir de nivel. Y cuatro años más tarde lo ha conseguido.

Aunque sus padres no pudieron asistir al evento ya que, según asegura Nagasu, siempre tienen el restaurante abierto y tres semanas son muchas para el cierre de un negocio, la joven patinadora está convencida de que la estarían viendo por la televisión y después de este triunfo no puede esperar para verlos.

Mirai Nagasu es, sin duda, un claro ejemplo de autosuperación. Y es que, para llegar al éxito, hay que trabajar mucho para ello.

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