La recuperación que se ha experimentado en el mercado laboral desde el 2014 ha provocado que alrededor de 100.000 menores de 24 años hayan dejado los estudios de enseñanza obligatoria para ponerse a trabajar.

La Encuesta de Población Activa (EPA) muestra que hay 507.400 personas trabajadoras menores de 24 años cuyo nivel máximo educativo llega a la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), lo que es más de la mitad de los 931.700 jóvenes que están ocupados hoy en día. De esas personas unas 466.000 jóvenes no han obtenido el título de ese nivel académico. En el caso de los estudios post-obligatorios también se ha visto afectadas, concretamente unas 418.300 han abandonado sus estudios.

Esta realidad es preocupante, ya que generalmente el hecho de dejar los estudios está vinculado al desempleo, la exclusión social, la pobreza y una mala salud. Por eso, uno de los objetivos de la Comisión Europea para el 2020 es reducir la tasa de abandono escolar por debajo del 10% y conseguir que al menos un 40% de las personas entre 30 y 34 años haya completado la educación superior.

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