Una chica se lía con el más popular de la clase que es el “malote”. A los días él pasa de ella. Como si de un espejismo se tratara, piensa que ahora tiene más éxito porque muchos chicos quieren liarse con ella y haciendo caso de la presión de “algunas amigas” hace cosas que en principio no habría hecho, incluso fotos “atrevidas”. Al poco tiempo se da cuenta de que la realidad es otra, y es que en lugar de subir, su prestigio social ha caído porque tanto chicas como chicos la critican, la difaman y lanzan comentarios sobre ella por las redes y chats. El caso real de Amanda Tood acabó en suicidio. Otras chicas dejan los estudios o sufren depresión. Podemos plantear alternativas de prevención basadas en evidencias para que ninguna chica se socialice en un modelo de relaciones que lleva al desencanto profundo y pueda superar estas y otras circunstancias a las que les arrastran los modelos dominantes en la sociedad actual, cuando no conseguimos rodearlas de espacios seguros.

El espejismo del ascenso es la percepción errónea que tienen las personas cuando asocian el establecimiento de una relación afectivo-sexual (con personas que responden a un modelo de masculinidad tradicional en los que predominan la imposición y el desprecio) a un incremento de su estatus social y de su atractivo, cuando en realidad lo que sucede es que decrecen.

Esta realidad se está dando en centros educativos y barrios. Se ve con más claridad en la adolescencia pero ¿está pasando en primaria y lo estamos pasando por alto? Hay interacciones que socializan hacia la atracción a la violencia desde las primeras edades ¿vamos a dejarlo al azar? Las niñas ya en primaria hablan de sus novios…, preguntarnos a quienes eligen y por qué puede ayudarnos a visibilizar esta problemática.

Las vías de superación que aportan las evidencias estriban en la importancia del grupo de iguales en la elección de las relaciones afectivo-sexuales y en trabajar relaciones de calidad desde los 0 años, relaciones en las que siempre se traten bien y que doten de atractivo a las personas que poseen los mejores valores y sentimientos. Otras propuestas son: potenciar modelos de masculinidad alternativos que aúnen la bondad y deseo y que no promuevan la competitividad entre las chicas; crear redes de solidaridad femenina que apoyen a las víctimas, que no se unan a las críticas y que rechacen a los chicos de masculinidad tradicional hegemónica.

En aulas de primaria y secundaria ya se están abriendo espacios de diálogo donde se debaten estos temas e incluso se leen artículos científicos al respecto. De esta forma, se trabaja la socialización preventiva para que cada una de las relaciones que elijan las chicas, esporádica o no, sea mágica, apasionada y divertida y se recuerde, con el tiempo, no como un feo espejismo sino como un sueño maravilloso.  

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