Recepcion nominados/as Goya 2018 // Wikicommons

El pasado fin de semana se celebraba la trigésimo segunda entrega de los premios Goya. Muchas de las asistentes, junto con algunos hombres también, han aprovechado para unirse al movimiento internacional feminista y demandar, con diferentes mensajes, una sociedad más igualitaria y libre, también, en el cine español.

Yvonne Blake, presidenta en funciones y ganadora de un Oscar en 1972, que confesaba hace unos meses en una entrevista realizada por Elena Santos, haber sufrido una agresión sexual por un famoso productor estadounidense a los 24 años, no pudo asistir a la ceremonia. En su lugar, Mariano Barroso y Nora Navas pronunciaban el discurso anunciando la apuesta que esta directiva ha hecho por incluir un mayor porcentaje de mujeres en los diversos espacios que configuran esta industria y caminar hacia la equidad. En esa línea, Mabel Lozano, nominada al mejor corto documental por Tribus de la Inquisición y cuyo trabajo como directora de otros documentales denunciando la trata de personas y las redes de prostitución en el país e internacionales está siendo muy valiente, lanzaba reflexiones como “si no hay referentes de mujeres en las nominaciones y categorías, luego no saldrán directoras”.

Otra protagonista de la noche fue Carla Simón, premiada a la mejor dirección novel por Estiu 1993, que también ha sido premiada en otros certámenes como la Berlinale, los Gaudí, el festival BAFICI de Buenos Aires o el festival de Estambul. La joven cineasta, cuya opera prima recibió un total de ocho nominaciones, expresó, al recibir el premio de manos de L. Dolera y P. Ortíz, sentir admiración por ellas, así como la necesidad de “incentivar a las mujeres a escribir, dirigir y producir” para que aumenten esos referentes, y de aumentar las “cuotas” para lograr la “paridad”.

La edición de los Goya 2018 se recordará por ser la primera en la que, además de ganar el premio a la mejor dirección dos mujeres; Isabel Coixet y Carla Simón, se incluye una declaración de intenciones en pro de un mundo más igualitario y justo entre hombres y mujeres, y así lo manifestaba Navas: “Queremos demostrar a todos los que quieran dedicarse al cine, que la Academia defiende la igualdad profesional de oportunidades. No basta con ponerse delante de una cámara, necesitamos directoras, montadoras, guionistas, sonidistas, directoras de fotografía, scripts, compositoras [..,] Solo así haremos que nuestra industria deje de perder el talento que aportan las mujeres para llegar más lejos”

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