Una nueva herramienta científica de referencia mundial permite detectar de forma precoz el Alzheimer.

Aunque la pérdida de memoria, los trastornos del lenguaje y del comportamiento son los síntomas del Alzheimer reconocidos socialmente, la mayoría de las veces pasan años hasta que se diagnostica la enfermedad, que afecta ya a más de 40 millones de personas en todo el mundo. Para los familiares de las personas que sufren de Alzheimer, es crucial actuar de forma temprana para combatir esta enfermedad neurodegenerativa, que no tiene cura.

Investigadores e investigadoras en Europa están trabajando para la diagnosis temprana de la enfermedad, para ralentizar su progresión y posiblemente incluso encontrar una cura.

En el Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea en Geel, la investigación avanza en una herramienta destinada a mejorar la detección temprana de la enfermedad. El trabajo se centra en los biomarcadores, las moléculas que reflejan las lesiones cerebrales características de la enfermedad. Se presta especial atención a las pequeñas proteínas llamadas beta amiloide 42.

Han sido necesarios seis años de colaboración internacional para lograr estos avances. La estandarización de las pruebas es crucial no solo para facilitar la detección temprana sino también para desarrollar posibles tratamientos. Las pruebas clínicas están actualmente en curso para nuevos medicamentos.

Mientras que el trabajo sobre biomarcadores está progresando, alimentando la esperanza de sanar o al menos ralentizar la progresión de la enfermedad de Alzheimer, todavía hay mucha incertidumbre en torno a este esfuerzo de investigación, lo cual se plantea como uno de los desafíos del siglo XXI.

Cabe destacar que el Alzheimer afecta de forma desproporcionada a las mujeres, siendo ellas las que corren más riesgo de desarrollar demencia y los síntomas que padecen son más graves. Siendo las mujeres también las que cuidan mayoritariamente de las personas con demencia, ya que cubren globalmente dos tercios de las personas que brindan cuidados primarios en general.

Según un estudio de la Global Alzheimer’s and Dementia Action Alliance, actualmente hay muy poca investigación que se centre en los problemas de género por el hecho de vivir con alguien que padece demencia o en su cuidado, y en el impacto a largo plazo de la demencia en las mujeres como familiares y cuidadoras formales. Según los datos presentados en el informe en el año 2050 un 71% de las personas que padezcan demencia a nivel internacional serían mujeres.

La nueva herramienta de detección precoz del Alzheimer podría plantear una transformación muy importante en este sentido, logrando la reducción de los porcentajes y la diferencia de género en este ámbito.

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