Anne Keichline // centrehistory.org

Cuando empecé los estudios de Arquitectura, me encontré una clase en que la mitad éramos mujeres, lo cual me sorprendió porque en el bachillerato tecnológico éramos minoría. Pero al analizar el profesorado la estadística volvió a sus andares, la mayoría eran hombres. Una pregunta que siempre me ha inquietado es por qué hay profesiones que se asimilan a hombres y otras a mujeres. En el caso de la arquitectura, la historia nos muestra que los hombres han ganado terreno a las mujeres. Adolf Loos, Frank Lloyd Wright, Mies van der Rohe, Antoni Gaudí, Lluís Domènech i Montaner, Josep Llinàs, Enric Miralles y así una lista casi interminable de arquitectos; en frente, una lista mucho más corta de arquitectas: Zaha Hadid, Alison Smithon, Benedetta Tagliabue

¿Por qué los arquitectos están más reconocidos? Esta pregunta se puede aplicar a otros ámbitos, por ejemplo matemáticas, ingeniería… Entonces, ¿por qué todavía hay perfiles profesionales de hombres y otros de mujeres? Si analizamos cuántas mujeres terminan los estudios de perfil más humanístico y lo comparamos con las que terminan estudios de perfil más técnico el resultado es sorprendente. ¿Por qué las mujeres no se interesan por perfiles más técnicos?

El origen de esta pregunta seguramente se remonta a la niñez, en el que la mayoría de docentes encargados de la etapa preescolar y primaria son mujeres. Históricamente se ha asignado a la mujer el cuidado y educación de los más pequeños, mientras que al hombre se le ha otorgado un papel más de responsabilidad fuera del “hogar”. Pero a medida que estos pequeños y pequeñas se hacen mayores y se especializan, los maestros hombres van tomando presencia.

Por lo tanto, el motivo de por qué los hombres arquitectos son más reconocidos que las mujeres sería por un hecho social todavía presente en nuestro entorno, mucho más presente de lo que una puede llegar a pensar.

Por mi parte, como mujer arquitecta, reivindico el papel de la mujer en la arquitectura en todos sus ámbitos; desde el planeamiento urbanístico hasta la restauración del patrimonio, ya que nuestra aportación es esencial para que la profesión continúe avanzando. Para que no se trate de una reivindicación únicamente, os presento a la primera mujer arquitecta.

Anna Keichline (1889-1943) fue la primera mujer arquitecta de Pensilvania. El 1907 empieza a estudiar arquitectura en la Universidad de Cornell. Desempeña una arquitectura funcional adaptada a las necesidades del individuo. Una de los grandes aportes que hace en el mundo de la arquitectura es el diseño más funcional y efectivo de las cocinas, siendo también la inventora del fregadero. Además, estaba comprometida en temas políticos relacionados con el sufragio de las mujeres. Aunque solo he hecho un apunte sobre ese personaje os invito a que indagueis sobre ella: mujer, arquitecta, revolucionaria y librepensadora.

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