La tecnología está muy presente en nuestra sociedad y su irrupción en nuestras vidas ha originado nuevas formas de acoso sexual hacia las mujeres. En este nuevo contexto, Fawcett Society, la organización británica que lucha a favor de la igualdad de género, ha elaborado un texto que pretende denunciar los fallos que presenta el sistema judicial en la protección de las mujeres, con nuevas medidas que permitan perseguir actos que todavía no están penados por ley.

El documento pide, entre otras demandas, que la misoginia se convierta en un delito de odio, un endurecimiento de la ley sobre el acoso sexual en el trabajo y que el llamado ‘upskirting’, que consiste en tomar fotografías debajo de la falda de una persona sin su consentimiento, se considere ilegal en todo el Reino Unido, como ya lo es en Escocia. «Es realmente importante que el ‘upskirting’, que se ve como un hecho casual y divertido, se tome en serio porque es una gran invasión de la intimidad», ha explicado al periódico The Guardian Sam Smethers, directora ejecutiva de Fawcett Society.

El informe ha llegado después de que un caso concreto captase la atención del Parlamento británico. El pasado mes de septiembre, el entonces secretario de Justica David Lidington, que desde enero ocupa el cargo de primer secretario de Estado, explicó a los diputados que estaba analizando si era necesario un cambio en la legislación a raíz de la campaña iniciada por Gina Martin, una mujer que fue acosada en un festival de música por un hombre que tomó una imagen por debajo de su falda sin su consentimiento. Martin contó los hechos a unos agentes de la policía que obligaron a borrar la foto al acosador, pero que le dijeron que probablemente el caso se cerraría, ya que la imagen no era explícita porque había ropa interior sobre sus partes íntimas, y así fue. Ella decidió hacer público lo ocurrido a través de las redes sociales e impulsó una campaña para recoger firmas para que su caso se reabriera y que esta práctica se convirtiese en un delito sexual.

Sin embargo, parece que el Ministerio de Justicia ha tomado una decisión y en su respuesta al informe de Fawett Society ha afirmado que no ve necesario un cambio de leyes y considera que en estos casos a los agresores se les puede acusar por delitos relacionados con el voyerismo y la perturbación del orden público. Unas palabras que suponen un paso atrás en el objetivo que persigue el informe, que pretende alcanzar la igualdad apostando por una legislación con perspectiva de género que contemple violencias contra la mujer que todavía no aparecen.

Secciones: Noticias

Si quieres, puedes escribir tu aportación