Las investigaciones científicas ya han demostrado que a través del sueño es posible formar nuevos recuerdos y almacenarlos en nuestra memoria. Así lo evidencia “NeuroGrid”, una nueva tecnología desarrollada por BRAIN Research through Advancing Innovative Neurotechnologies Initiative [Investigación del cerebro a través de la Iniciativa Avanzada en Neurotecnologías Innovadoras] que demuestra que el sueño aumenta la comunicación entre dos regiones cerebrales: la neocorteza, la región del cerebro donde residen la formación y elaboración de las funciones cerebrales más complejas, y el hipocampo, lugar asociado principalmente a la memoria de largo plazo.

En el artículo Learning-enhanced coupling between ripple oscillations in association cortices and hippocampus [Acoplamiento de aprendizaje mejorado entre oscilaciones de ondulación en cortezas de asociación e hipocampo] publicado por la revista Science, los autores y la autora aseguran que el hipocampo desarrolla un papel esencial en la formación de nuevos recuerdos en relación con la nueva información que recibimos (tales como nuevos acontecimientos, vivencias, etc.) y que se consolidan durante la fase del sueño. En este sentido, los resultados del estudio confirmaron que, a través de descargas de alta frecuencia en el hipocampo durante el sueño, la nueva información queda almacenada en la memoria.

Comentando este estudio en Neurosciencenews (diario de noticias neurocientíficas), el científico Nick Langhals, director del National Institute of Neurological Disorders and Stroke [Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidente Cerebrovascular] reconoce que, a través de la iniciativa BRAIN, estos investigadores hicieron un descubrimiento fundamental sobre cómo el cerebro crea y almacena nuevos recuerdos. Además, gracias al innovador sistema “NeuroGrid” que permite observar simultáneamente la conexión de las múltiples zonas del cerebro, se ha podido confirmar que existe una mayor comunicación entre las dos áreas del cerebro, el hipocampo y la neocorteza, durante la fase más larga del sueño (fase REM). Así, esta investigación nos sugiere que la conexión entre ambas regiones mientras estamos durmiendo permite a la memoria guardar recuerdos y al mismo tiempo ayuda al cerebro a retener información y crear y almacenar otros nuevos.

Gracias a nuevos enfoques como este, entre otros, tenemos la oportunidad de explorar y entender mejor el funcionamiento de nuestro cerebro, ser capaces de afrontar aquellos recuerdos que no deseamos que permanezcan en la memoria y permitir que se guarden otros nuevos mientras estamos durmiendo.

Secciones: Evidencias portada

Si quieres, puedes escribir tu aportación